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lunes, 19 de diciembre de 2016

Marco 39


- Sí, recuerdo aquel cartel y el semblante desesperado de aquél hombre, recuerdo que me sentí muy identificado con él y también recuerdo que usted ya me dijo anteriormente que eran la misma persona y que también alguien le había dicho que se hacía llamar Ángel. Pero ahora, aunque sigo queriendo que lo encuentren, el motivo es otro, como ya le dije, quiero que me diga a la cara que me ha estado engañando, que es un estafador y un farsante - le contesté en el tono más enfadado que pude imitar.
- No se altere por favor, no se haga mala sangre, que pronto daremos con él, estamos estrechando el cerco. Tenemos claras evidencias de que deambula por el barrio del " Tiquinoco ".
  El barrio del " Tiquinoco " , ahí se encontraba el parque en el que habíamos quedado al día siguiente. Otra vez no me quedaba otra que rezar, no tenía manera de ponerle sobre aviso.
- ¿ Le ocurre algo ?, se ha puesto usted blanco, ¿ se encuentra bien ? - me preguntó el joven agente.
- Sí, tan sólo ha sido un pequeño mareo, es que desde que comenzó todo esto no duermo bien, y mucho menos desde que usted me dijo que Marco no es quien yo creía. Y ahora me dice usted estas cosas; que si creen que es la misma persona del cártel, que si hay varias denuncias por estafa hacia una persona muy parecida a él... Todo esto es demasiado.
- Sé que es duro saber que alguien en quien confiaba le ha engañado, pero como persona denunciante usted debe saber que ahora la búsqueda es por otro fin.
- Sí lo entiendo, y les rogaría que me mantuvieran al día con los avances, como ya le dije; quiero que me diga a la cara que me engañó.
- No le quepa la menor duda de que así lo haremos- me dijo mientras me daba un apretón de manos.
   Mi palidez no había sido ficticia, pero os imaginareis que no era por lo que me contó de Marco en aquella habitación, sino porque al parecer el cerco entorno a él se estaba estrechando. Por suerte faltaban horas para verle de nuevo y que me explicara que era lo que ocurría.
   Cogí un taxi para volver a casa, estaba agotado, no tenía ningunas ganas de andar, seguramente esa noche dormiría de un tirón.
   Y así fue, aquella noche dormí plácidamente. Desperté a la mañana siguiente completamente despejado y con una muy buena sensación, supongo que el saber que iba a ver a Marco en unas horas eran el motivo.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Marco 38


  Atravesé la puerta de comisaría y vi como el joven agente venía a mi encuentro.
- Buenas tardes señor López, aunque yo más bien diría noches, si me hace el favor de venir conmigo, vamos a un lugar más tranquilo, tengo algo que mostrarle - me dijo.
   Y eso fue lo que hice, seguirle, ¿ qué tendría que mostrarme ?, no os podéis llegar a imaginar como me picaba la curiosidad, pero estaba apunto de averiguarlo.
   Entramos en una habitación pequeña, en ella había una mesa con un par de sillas, un mueble auxiliar con una cafetera eléctrica y un par de estanterías llenas de ficheros. Me ofreció asiento y lo tomé
- ¿ Un café ? - me preguntó.
- Sí por favor, a ser posible con un chorrito de leche.
  Puso la cafetera en marcha para que se fuera haciendo el café y salió de la habitación para al instante volver a entrar con un cartón de leche, no sé de dónde lo sacaría, supongo que tendrían alguna nevera en otro cuarto. Abrió un armario que había en la parte baja de una de las estanterías y de allí saco un par de tazas, sin plato, yo hubiera preferido que sacará el plato, no sé si no había o no lo quiso sacar, no pregunté.
- No sé como empezar para que usted no se sienta intimidado, pero hay una serie de preguntas que debo realizarle. La búsqueda de Marco a dado un giro, ahora ya no sé le busca como desaparecido, sino que se ha efectuado una orden de búsqueda y captura por una serie de delitos que se le imputan.
- Pero seguramente aquella mujer a la que robaron se confundiría en la descripción - contesté nervioso.
- Lo dudo, además hay otra serie de detalles que nos induce a pensar que los delitos que se le imputan son ciertos, de todas formas nuestro trabajo consiste en detenerle y llevarlo hasta el juez, luego él decidirá si es culpable o no de tales delitos, por eso aprovecho para decirle que si se pone en contacto con usted, debe comunicarnoslo inmediatamente, de lo contrario estará usted incurriendo en un delito de obstrucción a la justicia.
  Me quedé sin saber que contestar, allí frente a él, mi cara debía ser un poema, pues el joven agente tocó mi hombro como en un gesto de lastima, de compasión y continuó diciendo;
- Ahora necesito saber que tipo de relación tenían ustedes y si usted en algún momento le dio o prestó una suma elevada de dinero.
Yo seguía mirándole sin decir nada, sorprendido, sin saber que era cierto o que no lo era, mientras tanto él continuaba hablando.
- Necesito que me lo comunique para combrobar si usted también ha sido estafado. Fíjese en la habitación donde estamos, aquí nos quedan algunos archivos que todavía están por informatizar, en ellos hay algunos pertenecientes a Marco, todos son el mismo tipo de denuncia; estafa. Y a esas hay que sumarle la de la mujer que te comenté y la de un señor que puso una denuncia también por desaparición, de hecho llegó hacer carteles con su nombre, seguramente lo habrás visto aquí en comisaría, es el tal Javier.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Marco 37


   Me palpó la cicatriz que cruzaba la parte central de mi espalda.
- Esto esta curando maravillosamente, aún así todavía queda proceso de cicatrización, no olvidemos que el exterior al estar en contacto con el aire, seca más rápidamente que el interior.
- Entonces, ¿ antes de tres meses no sería posible realizar la siguiente operación ?
- A ver, como muy pronto te la podría hacer en dos meses, pero yo prefiero esperar un mes más. Después de todo un mes más o menos no te va a suponer nada. Yo calculo que en un plazo máximo de un año habremos acabado todo el proceso.
- No, si tiene usted razón, pero es que tengo tantas ganas de verme bien.
   Bueno eran muchas más las ganas que tenía de que Marco me viera, lo que ese pensamiento me lo guardé para mi y no hice partícipe al doctor Ruíz.
- ¿ Quiere usted ver cómo está quedando la cicatriz ? - me preguntó.
- Claro que sí.
   Cogió una pequeña sabana y me la dio.
- Rodea con ella tu cintura y levantate de la camilla.
   Nos acercamos a un espejo de cuerpo entero que había en la sala, me hizo ponerme frente a el, mientras él aguantaba otro espejo detrás de mi, de manera que yo podía ver reflejado en el espejo de cuerpo entero la cicatriz que se reflejaba en el espejo que el doctor había colocado tras de mi.
   La cicatriz atravesaba toda la parte central de mi espalda y era prácticamente inapreciable.
- ¿ Cómo lo ves ? - me preguntó.
- Bien, muy bien, creí que se notaría más.
- No, éste tipo de cicatrices intentamos que sean lo más disimuladas posible.
   Y tan disimulada, aquella cicatriz era una obra de arte.
- Bueno, pues ya te puedes vestir. Cuando termines no olvides pasar por recepción para que te den la próxima cita, la siguiente ya podemos espaciarla hasta el mes siguiente.
   Me vestí lo más rápido que pude y tal y como me dijo el doctor Ruíz pasé por recepción antes de salir de la clínica, me dieron la cita justo para un mes después, o sea para el veintitrés de octubre. Con la cita ya concertada salí de la clínica y paré un taxi en la misma puerta.
- A comisaría - le dije al conductor.
   Me moría por saber que era aquello que tenía que contarme el agente, pero más me moría porque llegara el miércoles y que Marco me aclarará todo.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Marco 36

   Tan sólo debía torcer la esquina y me daría de bruces con la comisaría, sin embargo no llegué a entrar, me cruce con el joven agente a la entrada de ésta.
- Buenos días, ¿ se marcha usted ?
- Una emergencia, me viene al pelo que haya venido. Pase usted esta tarde a última hora, tengo algo importante que decirle.
- ¿ A última hora que hora sería ? - pregunté.
- No sé, a eso de las siete.
- Es que a esa hora tengo un asunto que arreglar.
- Pues pase cuando termine, yo estaré por aquí. Tengo que revisar en los archivos un caso antiguo.
   Pegué media vuelta y dirigí mis pasos hacia casa. Me estiraría un poco en la cama, me convenía descansar. Ya sabéis que no había conseguido dormir en toda la noche debido al nerviosismo por esa llamada de Marco que no llegaba. Pero ya había recibido su llamada, por lo tanto no creo que tuviera problema en conciliar el sueño.
   Y así fue, fue tumbarme y quedarme dormido, menos mal que puse la alarme del móvil, si no seguramente no habría despertado a tiempo para mi cita en la clínica. Aún así llegué un poco justo de tiempo.
   Me encontraba sentado en la sala de espera onjeando una revista de moda. Desde que había comenzado con la pérdida de peso esto del tema de la moda y el vestir elegantemente me interesaba, pues me gustaba agradarle a Marco, él le daba mucha importancia a eso de la buena presencia. Antes nunca me intereso éste tema, pero conforme iba perdiendo peso iba comprándome alguna prenda que otra e iba notando como iba atrayendo más a Marco.
- Jaime, ya puedes entrar - me dijo el doctor Ruíz.
   Me senté en la silla que se encontraba enfrente de él, la dispuesta para los pacientes, entre ambas sillas se encontraba una mesa clásica de roble cuya parte alta estaba cubierta por un sin fin de objetos; porta-lapices, figuritas varias, marcos con fotos.
- Bueno Jaime, pues ya sabes como funciona esto, ya has pasado por una de las operaciones, te restan dos y la siguiente te la realizaremos en una fecha aproximada de tres meses, pues tiene que cicatrizarte  bien la que ya te hemos realizado. Ahora vamos a pasar a la otra sala, quiero ver como va esa cicatriz.
   Me cedió el paso y pasamos a la habitación contigua. Allí había una camilla y un biombo que partía la sala en dos. Detrás del biombo había un perchero y una silla como la que instantes antes había utilizado para sentarme en el despacho del doctor Ruíz. En el perchero había colgada una bata de esas abiertas por detrás, esas que por muy bien que te la coloques siempre acabas enseñando la retaguardia.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Marco 35

    Era pronto para ir a comisaría, así es que lo mejor sería ir a desayunar antes, además no me vendría nada mal, el último bocado hacía más de diez horas que lo había pegado. El estómago ya me rugía. Iba bien de tiempo, por lo que iría a una cafetería que estaba al otro lado de la ciudad y cuyos bollos de leche me gustaban mucho. Hacía meses que no iba allí, desde que comencé con las operaciones. Recuerdo que era capaz de comerme docena y media de aquellos bollos de una sentada, sin embargo aquellos tiempos ya no volverían. Ya no volvería a cometer barbaridades con la comida. Esta vez y todas las siguientes serían distintas, me tomaría un bollito y un americano, además aunque quisiera comerme más no podría, mi cuerpo no los toleraría y los vomitaría, y no era plan lo de ponerse a vomitar en una de las cafeterías más concurridas de la ciudad.
- Buenos días, ¿ qué desea ? - preguntó el camarero.
- Un bollito de leche y un americano.
   Cogí el periódico y esperé a que me sirvieran. El camarero apenas se demoró, el servicio en aquel lugar era muy eficiente, por algo era una de las cafeterías más prestigiosas. Poco más tarde yo en tomarme lo servido.
   Me puse andar rumbo a la comisaría, tenía curiosidad por saber que novedades tenía el agente. Quería escuchar, necesitaba escuchar para así poder contarle a Marco cuando me llamara.
   El bolsillo de mi pantalón comenzó a vibrar, nervioso descolgué, esta vez si que era Marco, por fin era él. Se me erizó la piel al escuchar su voz.
- Hola cariño - contesté eufórico.
- Escuchame con atención, el miércoles nos vemos en el parque que hay al lado del restaurante donde nos conocimos y entonces te contaré.
- Pero, ¿ dónde nos vemos ?
- Yo iré a tu encuentro, tú tan sólo debes pasear por la zona de las palmeras
- Me van a parecer días las horas que me faltan para verte.
- Paciencia, yo también estoy deseando verte. Pronto, muy pronto nos veremos.
   No le conté aquello que me dijo el agente acerca de la denuncia de la mujer. Yo sabía que no era él, sin embargo el agente no lo creía así. Y yo no le avisé de que le estaban buscando. No supe como decírselo, me sentí muy culpable cuando colgó. Se lo diría el miércoles cuando nos viéramos, porque evidentemente no iba a volver a llamarme antes de ese día, pero ¿ y si le detenían por no haberle puesto  sobre aviso ?. Otra vez estaban invadiendo mi cabeza los malos pensamientos.

sábado, 20 de agosto de 2016

Marco 34

   Ya no dormí más, la incertidumbre volvió hacer mella en mi. Poco me había durado la paz. Tenía que matar el tiempo de algún modo así es que decidí ver películas, comencé por "Alguien voló sobre el nido del Cuco " una gran película del género dramático que habla de los dudosos métodos utilizados en un hospital psiquiátrico. La siguiente fue " Los Santos Inocentes" dónde se hace una clara descripción de las humillaciones que pasaba el trabajador en la España profunda de la posguerra. Ya no hubo una tercera película, me acosté en la cama, aún sin sueño, pero es que ya me había hartado de ver películas. Probaría a llamar a Marco.
- El número al que llama no pertenece a ningún cliente.
Ya estaba confirmado, Marco se había desecho ya del móvil. Pues nada, me tocaba esperar. Me quedé en la cama leyendo aquel libro que intenté leer en el hospital una de las veces que me operaron, a ver si leyendo conseguía que me pudiera el sueño, con las películas no había funcionado, quizás fuese porque esas películas me gustaban demasiado, debería haberme puesto alguna más aburrida. Por eso decidí ponerme a leer aquel libro tan aburrido, para ver si conseguía dormirme. Debía estar descansado para el día siguiente, debía pasarme por la comisaría antes de mi consulta en la clínica y continuar con mi papel de hombre preocupado, aunque no tenía claro a esas alturas si era un papel, Marco, a mi parecer tardaba mucho en volver a llamar.
   Miré el reloj, siete minutos faltaban para las seis de la mañana. Ya no me interesaba dormir. Me pegaría una ducha fría y saldría a dar una vuelta. Necesitaba que me diera el aire en la cara y a esas horas solía hacer una brisa muy buena. Necesitaba ver gente, sin embargo no creo que hubiera mucha, a lo sumo algún corredor que otro. Eso es lo que haría en cuanto me recuperase de las operaciones, le propondría a Marco salir a correr con él. Me pareció recordar que en algún momento se lo propuse, pero no lo tenía claro. Se lo comentaría en cuanto pudiese hablar con él.
   Comencé a pasear por los alrededores y como había previsto me cruce con varios corredores
- Buenos días
- Buenos días - me contestó la chica muy amablemente.
   Era una joven que vivía al final de la calle, solía salir a correr todas las mañanas. Yo la veía cada vez que tenía turno de mañana en el hotel. Siempre nos saludabamos cortésmente.
El hotel, poco me quedaba ya para empezar a trabajar. Estire la baja todo lo que pude, no tenía la cabeza para trabajar con todo lo que estaba pasando, además la baja me sirvió para poder dedicarme por entero a la búsqueda de Marco. Y lo que son las cosas, al final él me encontró  a mi.

lunes, 8 de agosto de 2016

Marco 33

- Mire, lo mejor que puede hacer es marcharse a casa, nosotros le llamaremos en cuanto consigamos detenerle.
- ¿ Detenerle ?
- Sí, ya le he dicho que tiene una denuncia por robo.
- Pero, no sabe cierto si es él.
- Bueno, de todas formas deberá pasar una rueda de reconocimiento.
- Por favor, cumpla con su palabra y llamenme en cuanto sepa algo.
   Ahí el cínico fui yo.
   Me fui a casa, le hice caso y me fui a casa. Aprovecharía y descansaría un poco. Después de todo ya sabía que Marco estaba vivo, ahora me quedaba esperar a que llamara y me contara. Esperaba que lo hiciera esa misma tarde, quería decirle que al día siguiente era mi primera cita para comenzar los preparativos de mi siguiente operación.
  Me dormí, por fin después de tantos días había conseguido descansar. No sabía cuanto tiempo hacía que me había dormido, pero me desperté sobresaltado al escuchar el sonido del móvil. Marco, seguro sería Marco.
  Corrí hacia la mesa del comedor, que era donde había dejado el móvil. Casi me rompo las narices al tropezar con un zapato que yo mismo había dejado por en medio, por suerte reaccione y puse las manos.
- ¿ Diga ?
- Hola Jaime, le llamo para recordarle que mañana a las 19:30 tiene usted una cita con nosotros.
- No lo había olvidado, de todas formas, gracias por llamar para recordarmelo. Hasta mañana.
- Hasta mañana - me contestó la chica muy amablemente.
  Pues no era Marco, bueno seguiría esperando, todavía quedaba tiempo para que terminara el día, aunque comenzaba a dudar de mi templanza. El tiempo transcurría y el móvil no sonaba y yo de nuevo dudaba, de mi, de él. De mi confianza hacia él, de su palabra y me maldecía por dudar de quien más quería.

sábado, 16 de julio de 2016

Marco 32

  - Por favor, tienen que encontrarle, quiero que se atreva a decirme a la cara que me ha engañado - le dije, evidentemente no era cierto lo que le estaba diciendo, pues no creía en nada de lo que me había dicho. Yo ya sabía donde estaba Marco, bueno, seguía sin saberlo, pero él se había puesto en contacto conmigo para decirme que pronto volvería a llamarme para explicarme todo y para ponerme en alerta.
- Ahora mismo el encontrar a Marco, o a Ángel o a Javier, o a como quiera que se llame es una de nuestras prioridades.
- ¿ No creerá... ?, dije mirando el cartel del desaparecido.
- Sospechamos que son la misma persona, aunque lo confirmaremos cuando demos con él. Ayer vino una señora a poner una denuncia de un robo y el individuo que nos describió era muy parecido a Marco, mi intuición me dice que era él.
- Pero el Marco que yo conozco no es capaz de robar o por lo menos eso creo - le dije algo nervioso.
- Entiendo su agitamiento, todavía tiene que digerir toda la información que está recibiendo.
- Eso debe ser - le contesté.
- En cuanto a lo de robar, no fue un robo con violencia, según nos narró la señora al poner la denuncia, al parecer conoció a Marco en un bar de copas, intimaron y ella le invitó a su casa donde consumaron. A la mañana siguiente ya no estaban ni él ni los objetos de valor que ella tenía en casa.
Qué cínico, si a Marco no le gustaban las mujeres. Todo aquello comenzaba a divertirme. Me moría de curiosidad por saber hasta donde sería capaz de llegar con sus embustes. Deseando estaba que Marco se pusiera en contacto conmigo para contarle todo.
- Sin palabras me deja usted, pero si yo confiaba en él.
- Ya, pero no es culpa de usted, no se castigue, éste tipo de personas son maestros del engaño.
  Él y la señora Laura y a saber cuantos más si que eran unos maestros del engaño. Bueno y yo mismo también podría considerarme uno, mi interpretación ante el joven agente no había estado nada mal.

domingo, 12 de junio de 2016

Marco 31


   Allí estaba el agente esperándome .
  - Tengo noticias sobre Marco, no sé si van a ser de su agrado. Como bien le dije enviamos a una pareja de agentes al supermercado. Al enseñar la fotografía al gerente éste nos dijo que no conocía de nada a Marco. Nos invito a echar un vistazo a los archivos de personal y efectivamente, Marco ni trabaja ni ha trabajado allí ni en ningún supermercado de la cadena.
  - Cada vez entiendo menos todo éste, no sé ni como llamarlo, ¿ altercado ? Es como si no hubiera existido nunca, pero le puedo garantizar que Marco es real. Mire precisamente acabo de llegar de hablar con una mujer que recuerda haberlo visto un par de veces con su marido- le contesté algo alterado.
  - A ver, tranquilicese , por supuesto que Marco existe, lo vi en la fotografía que usted trajo, no se puede fotografiar algo que no existe. Pero quizás usted debería plantearse que puede que él no fuera del todo honesto con usted.
  - Usted límitese hacer su trabajo y abstengase de hacer conjeturas y de dar opininiones personales.
  - No voy a tolerar que me hable en ese tono, así es que vaya calmándose y escuchemé atentamente, creo que debería saber esto.
- Perdone, pero ¿ cómo que nunca ha trabajado en el supermercado ?, entonces ¿ cómo es que hay un uniforme de ese lugar en mi casa ?
  - Puede que tenga una explicación para eso. Como ya le he dicho enviamos a una pareja de agentes a los cuales les dijeron  lo que a usted le he contado. Al día siguiente acudió a la comisaría uno de los empleados. Nos contó que había escuchado toda la conversación, que él sí conocía a Marco, pero que él lo conocía por Ángel. Mantiene que tuvieron una relación que acabó hace un par de meses cuando Marco o Ángel según el trabajador del supermercado un buen día desapareció llevándose algunas pertenenencias suyas, entre ellas un par de uniformes del supermercado.
   Escuchaba alucinado todo lo que me narraba, pero no porque Marco me hubiera engañado, no, confiaba en él al cien por cien, si no porque nunca hubiera imaginado que aquél agente estuviera también implicado. Por suerte había hablado con Marco minutos antes y ya me había advertido que no me fiara de nadie.
  
 

viernes, 3 de junio de 2016

Seleccionada en el concurso " Palabras en Flor "

   Hoy me he levantado con la intención de darte la sorpresa de tu vida. Pediré la semana libre para ir a verte, para estar contigo, para decirte que estoy dispuesto a pedir el traslado para poder vernos más a menudo y si tú quieres hasta podemos comenzar a vivir juntos. Pero sólo si quieres. A mi me vale con estar cerca de ti y supongo que te gustará la idea, puesto que no paras de repetirme lo mucho que me echas de menos entre semana.
   Han pasado dos días desde que pedí el traslado. Me lo confirman en una semana, que eterno se me va hacer, ansío el momento de partir.
   Por fin llega el día. ¡ Traslado conseguido !
   Te llamo y te anuncio que este fin de semana me va a ser imposible verte. Al otro lado del teléfono noto tu voz triste y compungida. Perdóname por hacerte sufrir así, tan sólo es un pequeño engaño.
  - Claro que voy a ir a verte, y muy pronto me quedaré a tu lado - pienso.  
   Me siento como un niño en un parque de atracciones. Noto como si fuera a estallar de tanta felicidad que me invade. En apenas unas horas estaré con el amor de mi vida y en apenas unos días será para siempre.  Después de tres años de vernos sólo los fines de semana, al fin me quedaré a su lado.
   Después de varias vueltas y mucho preguntar consigo dar con tu lugar de trabajo. Siempre eres tú la que vienes a verme.
   Te espero a que salgas. También hay otro hombre esperando, supongo que esperará a su mujer.
   Te veo salir y corro hacia ti gritándote " amor" como en las películas románticas que tanto te gustan. Pero tu cara al verme no es de alegría, si no de horror. De repente escucho al otro hombre preguntar muy enfadado porque le grito " amor " a su mujer.
  - ¿ Tu mujer ?, imposible, hace tres años que somos pareja.
   Esto tiene que ser una broma pesada, pero al volverla a mirar confirmo que es cierto lo que ese hombre me dice y es en ese momento cuando se me cae la venda de los ojos y entiendo porque yo no podía ir a verla, porque siempre llamaba ella. Entiendo el porque de tantas cosas que me parecían extrañas. Esas cosas que según ella provocaba la desconfianza.
   Sin decir nada me voy de allí y los dejo discutiendo. Sin lugar a dudas todos nos hemos llevado la sorpresa de nuestra vida.

miércoles, 1 de junio de 2016

Marco 30


  - ¿ Cómo que no sé nada de ti ?. No voy a saber disimular. Se me va a notar. No voy a ser capaz.
  - Vas a tener que serlo. Nadie, absolutamente nadie tiene que sospechar que tu y yo hemos hablado. Ni por un segundo tienen que pensarlo. Está en juego mi vida. Recuerda sígueles la corriente, pero no creas nada de lo que te digan.
   Y seguidamente colgó. Intenté llamarle de nuevo, pero ya no dio tono. Seguramente ya se habría deshecho del móvil. Así es que continúe con lo que tenía pensado hacer. Torcí la esquina y justo enfrente estaba la cafetería donde había quedado con la señora Laura. Ella se encontraba de espaldas, por lo que no se percató de que me iba acercando, llevaba el mismo abrigo de paño de la primera vez que nos conocimos.
  - Buenas tardes - le dije acompañándolas de dos besos, plasmados cada uno en una mejilla.
  - Buenas tardes - contestó educadamente.
   Sin mediar más palabra dejé caer la fotografía sobre la mesa, así como a traición, de sopetón, a bocajarro...
  - Le vi un par de veces con mi marido, representante farmacéutico creo que me dijo que era, pero no podría jurarselo. Lo que no sabría decirle es el nombre.
  - Marco, se llama Marco y no es representante farmacéutico. Tampoco lo ha visto un par de veces, lo ha visto más, puesto que es el mejor amigo de su primo.
   Me miro estupefacta, o por lo menos eso me pareció. Me estaba equivocando de lleno. Debía de cambiar de actitud inmediatamente. "Sígueles la corriente, pero no creas nada de lo que te digan"; me había dicho Marco.
  - Lo siento, estoy muy nervioso, son demasiados días con esta situación. Estoy tan desesperado que no sé ni lo que digo. Ni por un momento he querido poner en duda su palabra. Pero es que ya no sé ni que creer, Marco me dijo...., o quizás le entendí mal...
  - No se preocupe, entiendo perfectamente su situación. Yo no sé cómo reaccionaría si me viera en una situación así. Después de todo mi desgracia es distinta, yo sí sé donde se encuentra mi marido, debatiéndose en un hospital entre la vida y la muerte. Pero sé donde está.
  - Discúlpeme y muchas gracias por su comprensión - le dije dándole un apretón de manos.
   Caminé a paso ligero sin mirar atrás, pues en cinco minutos tenía la cita con el agente.
  

martes, 17 de mayo de 2016

Marco 29


   Pero en cuanto se resolviera todo aquel malentendido y como ya os he dicho me recuperase de la reciente operación y de las dos operaciones que me faltaban lo primero que pensaba hacer era apuntarme a la autoescuela. Faltaban un par de calles para llegar a la cafetería cuando caí en la cuenta que debería haber contestado a la llamada, quizás era alguien con noticias de Marco. Bueno, no pasaba nada, miraría a ver quien había llamado y más tarde devolvería la llamada.
   Mis sienes comenzaron a humedecerse y mis manos temblaban sin control, Marco, quien me había llamado era Marco, y yo no le había contestado, ¿ cómo podía haber sido tan inútil ?
   Respiré hondo y pensé que no era momento de ponerse nervioso, mucho menos de fustigarse. Tan solo debía devolver la llamada, tan simple como eso. Así es que eso fue lo que hice, devolver la llamada.
   Sonaba ya el cuarto tono cuando escuché su voz.
- ¿ Jaime ?
- Mi amor, no puedo creer que esté hablando contigo. ¿ Dónde has estado ?, ¿ sabés la angustia que he pasado ?. No tienes ni idea...
   No me dejó continuar, me cortó.
- Cariño sé que todos estos días deben haber sido muy angustiosos, pero ahora debes escucharme atentamente, no tengo tiempo.
   Hay alguien haciéndose pasar por mi. No creas nada de lo que te digan. No le digas a nadie que has hablado conmigo, no vayas a la policía.
- Pero ya denuncié tu desaparición y ahora iba a ver a la prima de tu amigo, ¿ sabés ?. No se acuerda de ti, pero le llevo una fotografía. Después he quedado con el agente que me tomó declaración cuando fui a poner la denuncia por tu desaparición. Desapareciste, te tragó la tierra. Nadie sabe nada de ti, nadie te conoce. Llamé al supermercado donde trabajas, nada. Fui al que se suponía te habían trasladado, me dijeron que no te conocían de nada...
- ¡ Dios mío !, me dijeron que lo iban hacer y lo están haciendo.
- ¿ Pero el qué ?. No entiendo nada.
- Cariño, no puedo explicartelo ahora. Te volveré a llamar en cuanto pueda hacerme con un móvil desechable. Me desharé de esté, no quiero que me localicen por el gps.
- Pero...
- Confía en mi. No te creas nada de lo que te digan. Ten siempre el móvil encima. No contestes cuando estés acompañado, si a los cinco tonos no has contestado te volveré a llamar en diez minutos y así sucesivamente hasta que puedas contestar y recuerda sigues sin saber nada de mi.

martes, 19 de abril de 2016

Marco 28


   Ahora lo primero que debía hacer era coger esa fotografía para enseñársela a la señora Laura, pues como bien sabéis, había quedado con ella el día anterior.
   Cogí una de las cuatro fotografías que me había dejado encima de su mesilla de noche, las dejé allí cuando le llevé una de ellas al joven agente para que la llevara al supermercado. Por cierto después de ir a ver a la señora Laura debía ir a la comisaría, seguía sin saber que había averiguado el agente de policía. Estaba esperanzado, en pocas horas el agente y la señora Laura me confirmarían que todo había sido un cúmulo de malos entendidos.
   Salí de casa con la foto metida en el bolsillo trasero de mi pantalón vaquero. No sin antes fijarme en la caja de madera que se encontraba cerrada con llave, ¿ qué habría allí dentro ?, ¿ y sí había algo que me aclarara el paradero de Marco ?
   Loco, loco era como me estaba volviendo.
- Bueno, tranquilo - me dije a mi mismo.
   Lo primero que iba hacer era seguir los pasos establecidos, quemar los cartuchos que tenía, sino conseguía nada entonces haría lo imposible por abrir esa caja.
   Esta vez la señora Laura y yo quedamos en un lugar distinto, más próximo a la comisaría. Ella había accedido amablemente a mi petición. El quedar en aquel lugar me hacía matar dos pájaros de un tiro, pues había quedado con el joven agente cuarenta minutos después.
   Caminaba rumbo a la cafetería cuando el móvil comenzó a sonarme, pero ahora no lo iba a coger, tenía algo importante que hacer, acudir a la cita y que la señora Laura me contara lo que sabía de Marco, que me dijera algo que pudiera aclarar toda aquella situación. Pues estaba convencido de que en cuanto viera la fotografía le reconocería, después de todo ella era la prima de Julio, el amigo de Marco, detalle que no sé porqué no le recordé. Luego como ya os he comentado debía ir a comisaría.
   Me encontraba algo cansado, tanto física como psíquicamente. Al cansancio físico no tardaría en ponerle remedio, en cuanto acabara con las dos operaciones que me restaban tenía pensado realizar algunas prácticas automovilísticas para reciclarme y poder de nuevo conducir, pues hacía más de quince años que no conducía. Desde aquel día que tuve que pedir ayuda para poder salir del coche, pues debido a todo lo que había engordado me había quedado atascado y no conseguía salir por mi mismo. Ese día fue cuando comencé a lidiar con las juzgadoras miradas de todo aquel que me observaba más de cinco segundos seguidos.

jueves, 31 de marzo de 2016

martes, 22 de marzo de 2016

Marco 27


   Llegué a la comisaría unos minutos antes de la hora convenida, todavía tenía que esperar a que les tomaran las huellas a dos enfermeros del equipo médico, a una celadora y a la señora Laura.
- Hola, esto parece que va lento, nos va tocar esperar - me dijo la señora Laura nada más verme.
- Yo voy a preguntar si puedo venir en otro momento, tengo unos asuntos que resolver.
   Me había venido a la cabeza que quizás en casa pudiera estar el número del compatriota de Marco, además se me había olvidado que debía ir a buscar una foto suya para enseñársela a la señora Laura. Podría haber aprovechado el camino de vuelta para hacer ambas cosas. Debía centrarme y organizarme, ahora lo primero que iba hacer era preguntar al agente sobre lo que había averiguado en el supermercado, así es que aprovecharía la excusa de preguntar acerca de volver más tarde y hablaría con él.
  Esperé sentado al lado de la señora Laura a que terminara el agente de atender a una señora que estaba cursando una denuncia.
  La señora tardó más de lo que yo esperaba, tanto que dio tiempo a que me tomaran las huellas. Al salir pude comprobar que el agente con el que quería hablar ya no estaba.
- Ha salido ha realizar unas cuestiones, vuelva esta tarde - me dijo otro agente.
  Vaya que mala suerte la mía, pues no me quedaba otra que volver por la tarde, lo haría después de mi cita con la señora Laura. Ahora lo primero que iba hacer era ir a casa a recoger la fotografía y a buscar el número de teléfono. Los acontecimientos estaban propiciando que todo se demorara.
  Caminaba hacia casa sin parar de darle vueltas a la cabeza, nada fuera de lo normal, desde la desaparición de Marco eso era una dinámica en mi. Tenía miles de preguntas sin respuesta, ya que de momento nadie había sabido responderme.
  De pronto un nuevo pensamiento me vino a la cabeza, consecuencias de no parar de darle vueltas. ¿ Y si había ocurrido algo con su padre y Marco había tenido que irse a su país ?, ¿ y si por lo que fuera no había podido comunicarse conmigo ?. Sí, seguro que aquella era la respuesta a todo aquel caos. Pero un momento, si yo lo había visto saliendo de la habitación del doctor Benítez. No, no le había visto, ahora comenzaba a verlo claro. Marco estaba en El Salvador, por lo tanto la persona que vi saliendo de la habitación del hospital no podía ser él. Sin embargo no podía cambiar mi declaración ante la policía.
 

martes, 15 de marzo de 2016

Seleccionada concurso de relatos breves "Ilusiones #

  Dos grandes y espabilados ojos lloran lágrimas de necesidad, de querer lo que otros tienen y ella no puede obtener.
   Lloran y se mezclan con el tizne negro de la pobreza, ese tizne que desde nacida lleva asentado en su cara.
   Instantes antes pedía a su madre un duro para chucherías, pues quiere saborear el dulce al igual que lo hace el resto de la chiquillería.
   Pero ésta llora con los ojos secos, pues se le agotaron las lágrimas de tanto derramar lágrimas por culpa de su negra estampa.
- Un duro no te daré, sin embargo un canto rodado has de hallar que al piar de un pájaro en duro se transformará.
   Ella mira a su madre al tiempo que sus ojos continúan llorando. Bien sabe que eso jamás sucederá, pues aunque corta de edad, amplia de entendimiento es, y es que la miseria te obliga a crecer.

martes, 8 de marzo de 2016

Marco 26


   Uno a uno nos fueron citando en comisaría para el tema de las huellas. Yo me quedé con las ganas de preguntar que les habían dicho en el supermercado sobre Marco, sin embargo aquel no era ni el momento ni el lugar para hacerlo. Tampoco le recordé a la señora Laura nuestra cita del día siguiente. Simplemente confirmé con los agentes mi visita horas más tarde a comisaría y me fui.
   Todo aquello era una locura, por más vueltas que le daba no conseguía entender como había llegado a ese punto. Posiblemente no lo entendiera pirque era algo que yo no podía controlar, yo no era el responsable directo de todo lo que estaba ocurriendo, pero si que me salpicaba.
   En dos horas debía estar en comisaría para que me tomaran las huellas, aunque lo veía un absurdo, pues esa tarde fue la primera vez que yo estuve en el hospital y no había tocado nada, fue la señora Laura quien abrió la puerta y quien entró a la habitación . Sin embargo no quise replicar al joven agente y asentí cuando me citó en comisaría, así aprovecharía y le preguntaría que había averiguado acerca de Marco.
   Marco, marco, marco...  Su nombre y su imagen daban vueltas constantemente por mi cabeza. No sabía que más hacer. No podía sacarme de la cabeza que algo malo le debía haber pasado, ya habían pasado veinticinco cinco días y continuaba sin dar señales de vida.
   La comisaría se encontraba a unos cuarenta minutos del hospital, así es que me puse a andar, no quería ir a casa, se me caía encima desde que no estaba Marco. Mientras caminaba iba pensando a quien podía acudir, quien además de la señora Laura podría decirme algo. Si supiera como ponerme en contacto con su familia, les preguntaría sin alarmarles, de momento creo que no era conveniente que supieran de la desaparición de su hijo y hermano, ya estaban pasando suficientes angustias con la enfermedad del padre. Tampoco podía preguntar a aquel compatriota suyo que le contó que su familia le andaba buscando. Pero un momento, ¿ cómo no se me había ocurrido antes ?. Podía ir al banco y que ellos me facilitaran los datos del titular donde hice la transferencia, que era la clínica donde estaban tratando y donde habían operado al padre de Marcos. Así ellos podrían ponerme en contacto con su familia.
   Me sentía esperanzado, comenzaba a ver un resquicio de luz en aquella penumbra en la que me hallaba envuelto. La pena es que no podía ir en ese mismo momento, pues debía pasar por comisaría para que me tomaran las huellas y aparte los bancos no habrían por la tarde.
  

sábado, 5 de marzo de 2016

https://drive.google.com/file/d/0B_SOg4ETLqlGTGhxTXpzdVpFb28/view?usp=sharing


Para los que acabáis de aterrizar en mi blog y para todos aquellos que queráis seguir la historia desde el principio aquí os dejo el enlace del primer capitulo en pdf.

martes, 1 de marzo de 2016

Marco 25


  - Tendremos que llamar a la policía. Señora alguien ha intentado atentar contra su marido - volvió a decir el mismo médico.
- ¿ Seguro que usted no vio a nadie ?, me pareció escucharle llamar a alguien - dijo la señora Laura dirigiéndose a mi.
   Aquella pregunta me puso un tanto nervioso, puede que a alguno de los allí presentes se le ocurriera comentárselo a la policía cuando llegara, y entonces buscarían a Marco como sospechoso de intento de asesinato y no como desaparecido. Eso sin contar que posiblemente también sería sospechoso del primer intento de asesinato del doctor Benítez. Menos mal que fui rápido y audaz.
  - Sí, me escuchó llamar a Marco. Tengo momentos en los que le llamo en voz alta, momentos de desesperación que me son difíciles de controlar, quien sabe a lo mejor en alguna de esas ocasiones que grito su nombre...
  - Bueno, bueno, como ya les he dicho habrá que llamar a la policía - volvió a decir el mismo médico.
   En menos de diez minutos teníamos allí a una pareja de agentes.
- No esperaba encontrarme con usted aquí - dijo dirigiéndose a mi el joven policía que llevaba el caso de Marco.
  - Quedé con la esposa del doctor Benítez para ver cuando fue la última vez que vio a Marco y ya de paso me acerqué a visitar al doctor. Me encontraba en ésta parte del pasillo, esperaba que la señora Laura saliera de la habitación, pues creía que se encontraba en ella, para preguntarle por la evolución de su marido. Entonces apareció ella y juntos entramos en la habitación. Nada más entrar me gritó que avisara a un médico y el resto ya lo saben.
- Sí, por lo que nos ha contado el equipo médico que acudió a la llamada de socorro, no cabe ninguna duda de que alguien intentó sabotear la máquina que mantiene con vida al doctor Benítez.
   Madre mía, me estaba convirtiendo en el encubridor de quien quiera que hubiera realizado aquel acto.
  - ¿ Alguien vio a alguna persona merodeando cerca de la habitación ? - preguntó a todos en general.
   Todos meneamos la cabeza, todos menos la señora Laura que permanecía intacta cual estatua de sal.
  - ¿ Usted tampoco vio nada ?, señora Benítez - le preguntó.
  - No, tampoco - dijo con un inapreciable e ininteligible tono de voz, probablemente causado por la angustia del momento.
  - De acuerdo, tendremos que tomarles las huellas a todos, forma parte del protocolo de investigación.
  

viernes, 26 de febrero de 2016

Marco 24


   Lo haría al día siguiente, cuando le llevara la fotografía, o no, mejor le esperaría en el pasillo donde se encontraba la habitación, no había estado bien aquello de no interesarme por su marido.
   Subí hasta la tercera planta del hospital con la intención de esperarla fuera de la habitación donde se encontraba su marido. Me aproximaba a ella cuando de repente vi a un hombre que salía de la habitación, no conseguí verle la cara, pero sus hechuras me recordaron a Marco.
- ¡ Marco ! - le llamé, pero no reacciono ante mi llamada. Continuó caminando ligero, sin correr, aunque apresurado. Quise ir tras de él, pero no pude, sentí una voz a mis espaldas que me llamaba.
- ¿ Jaime ?
- Hola, perdone mi atrevimiento al estar aquí, es que creo que fui muy desconsiderado al no preguntarle por la evolución de su marido.
- No se apure, entiendo perfectamente que usted tiene la cabeza en otra parte . Carlos sigue igual, estable dicen los médicos. Ahora voy a entrar a verle. Si quiere puede pasar conmigo a verle.
- Pues ando justo de tiempo, sin embargo pasaré un instante con usted.
   Abrió la puerta de la habitación y acto seguido comenzó el caos.
- ¡ Corre llama a un médico ! - exclamó.
   Nervioso  me puse a gritar en el pasillo.
- ¡ Un médico, por favor, un médico !
   Segundos después entraban varios facultativos en la habitación pidiéndole a la señora Laura que por favor saliera de ella.
- ¿ Qué ocurre ? - le pregunté .
- Esa máquina no paraba de pitar, no sé que es, pero algo no va bien.
   El equipo médico estuvo bastante tiempo en la habitación, hasta que por fin lograron estabilizar al doctor Benítez. Al parecer alguien había manipulado la máquina a la cual estaba conectado.
- ¿ No han visto ustedes a nadie rondando por aquí ? - preguntó uno de los médicos al salir de la habitación.
- Yo no vi nada - contesté rápidamente.
   No sé porque hice eso, bueno en realidad sí, intentaba proteger a Marco, aunque tampoco tenía la seguridad de que aquel hombre que vi salir de la habitación lo fuera. Pues más bien se parecía al hombre del cartel de la comisaría. Aunque tampoco podría jurar a quien se parecía, quizás no se pareciera a ninguno de los dos. Ya no sabía que pensar, ya no sabía que veía.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Marco 23


- Llevaré un broche rojo en la solapa - me dijo.
  Alcé mi mano para que se percatase de mi presencia, seguidamente ella alzó la suya y comenzó a caminar hacia la mesa donde me encontraba.
- Por favor siéntesese - le indique retirando la silla.
- Buenas tardes, usted dirá - me dijo sin más rodeos.
  Y empecé a narrarle toda la historia desde el principio.
  Todo, le conté todo, el altercado en el restaurante donde nos conocimos, el tiempo que estuvimos sin vernos al principio, lo de mi by pasa gástrico, y que gracias a esa operación y a que ellos tenían amigos en común, nosotros volvimos a vernos. Le conté que nuestra relación era muy estrecha, sin entrar en detalles, supongo que ella ya se imaginaría cuan estrecha era. No me dejé nada en el tintero. Le conté que Marco me hablaba de sus encuentros, de sus reuniones de amigos...
   Ella no decía nada, callaba y escuchaba, hasta que terminé de contarle todo y entonces fue cuando me dijo;
- Entiendo su desesperación, pero no voy a poder ayudarle, es que sinceramente, no recuerdo que mi marido y yo tengamos ningún amigo llamado Marco.
- ¿ Pero está usted segura ? - le pregunté incrédulo.
   Toda aquella situación era surrealista. ¿ Nadie conocía a Marco ?
- Al igual no lo recuerda porque no son amigos directos, por lo que el me contó en su día tan sólo se habían reunido en tres o cuatro ocasiones y la última fue hace cerca de un año. Quizás si yo le enseñase una fotografía de él, usted lo reconocería.
- Pues igual sí, a ver enseñamela.
  Vaya que mala pata, no llevaba ninguna fotografía de Marco encima, tan sólo había cogido una de casa y se la había dejado al joven policía, debería haber sido más previsor.
- Pues no he caído en cogerla, daba por hecho que usted conocía a Marco, no esperaba que usted no supiera de quien le estoy hablando. Si usted me hiciera el favor de esperar me, yo vendría en poco más de una hora.
- Lo siento, ahora en diez minutos comienzan las visitas del hospital y después tengo unos asuntos que arreglar, desde que sucedió lo de mi marido tengo que encargarme yo sola de todo. Hoy no me va a ser posible, pero si podríamos quedar mañana a la misma hora.
- Muchas gracias por su comprensión - le dije.
   Con los nervios y las ansias por saber de Marco, me pasé por alto el preguntarle por su marido

sábado, 13 de febrero de 2016

Marco 22


- Buenos días, sí es cierto, pero me gustaría quedar con usted para poder hablar más detenidamente. ¿ Sería posible ?.
- Ando con el tiempo muy escaso, pero de acuerdo quedemos. ¿ Le parece bien que nos veamos mañana a las cinco en la cafetería que hay en el Hospital Clínico ?
- Una hora perfecta. Hasta mañana - le dije y colgué el móvil .
   El que me citará en el hospital me vino bien, así mataría dos pájaros de un tiro, aprovecharía que mi clínica me pillaba de camino y cambiaría la cita, pues la tenía para dos días después y con la que tenía liada no me iba a ser posible asistir. Era consciente que esa cita no la podía anular, pero si podía pedirles que la aplazaran el máximo de tiempo posible.
  Además también tenía pendientes dos operaciones más para solucionar lo de mi piel, un asunto que no podía dejar pasar, aunque en aquellos momentos, con la falta de Marco, poco me importaba lo de mi piel.
  Yo quería estar bien para él, quería estar atractivo para él, y él no estaba .
  Eran las cuatro y diez cuando llegaba a la clínica, me sobraba tiempo para llegar puntual a mi cita con la señora Laura .
- Entonces, ¿ quiere usted aplazar su cita con el doctor Ruíz ? - me preguntó la recepcionista de la clínica .
- Sí, es que me va a ser imposible acudir a la del día diecisiete. Mire usted a ver si que me la pueda dar para el diecisiete del mes siguiente.
- Para el próximo mes es demasiado tarde, tenga en cuenta que usted tiene una cicatriz que revisar producto de una operación. Como muy tarde le puedo dar la cita para el jueves de la semana siguiente.
  El jueves de la semana siguiente, eso era diez días después.
- De acuerdo, si no hay más remedio, pero mire a ver si me la puede dar a última hora.
- Las siete y cuarto es lo más tarde que le puedo dar - me contestó .
  Salí de allí camino de mi otra cita. Que nervioso me encontraba. Esperaba que la esposa del doctor Benítez pudiera decirme algo que diera luz a aquella incomprensible situación.
  Faltaban diez minutos para la hora acordada y yo estaba sentado en una de las mesas de la cafetería removiendo un café con leche, que me había pedido para tomármelo mientras esperaba.
  La señora Laura fue puntual, no esperaba menos de una mujer tan elegante. La reconocí en cuanto cruzó el umbral de la puerta de la cafetería. Vestía falda tubo con estampado de pata de gallo, blusa blanca de gasa con lazo anudado al cuello. Para protegerse del frío que arreciaba en la calle acompañaba al conjunto una chaqueta corta negra de paño. En la solapa de la chaqueta llevaba prendado un broche de un rojo intenso, carmesí diría yo.

jueves, 11 de febrero de 2016

V Concurso de poesía " Versos en el aire " de Diversidad Literaria


   Me han seleccionado la siguiente poesía para que forme parte del libro " Versos en el aire " de Diversidad Literaria.
   
    Miradas furtivas, ganas enrejadas,
pues los tiempos no acompañan.
    Padres no consienten casamiento con vasallo.
    Poco importa lo enamorados que estén,
pues ella de alta cuna es.
    Partir a la guerra en busca de bienes,
otra solución no tienen.
    Choque de espadas en la batalla,
sangre derramada sobre la arena.
    Lloros de pena,
gritos de rabia,
  loca se queda.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Marco 21


   Antes de un par de horas tiene usted esa fotografía sobre su mesa - le dije.
   Paré el primer taxi que vi.
  - Calle Roma, número 45 - le dije al taxista nada más abrir la puerta.
  Veinte minutos después me encontraba abriendo la puerta de casa, sí, la comisaría pillaba un poco retirado de donde yo vivía .
  Ahora debía encontrar una fotografía de Marco, yo no tenía ninguna, nunca quiso darme una, decía que la gente preguntaría el porque la llevaba y que no llevándola me ahorraría explicaciones. Me pareció una buena lógica y no insistí más en lo de la fotografía.
  Así es que buscaría en su habitación. La encontré en un cajón de su mesita, era de unos años atrás. En esa fotografía Marco tenía el pelo corto y podía pasar perfectamente por pariente muy cercano de el tal Javier, el hombre que vi en el cartel de la comisaría. También observé que en un rincón de la habitación había una bonita caja de madera labrada, una caja que nunca había visto, puesto que nunca había entrado a la habitación de Marco, a él no le gustaba que invadiera su espacio. Me picó la curiosidad y tiré a abrir la caja, pero no pude, estaba cerrada con llave, lo cual hizo que mis ganas por saber que había en su interior aumentaran. Sin embargo ahora no era momento de entretenerse, debía regresar a la comisaría, debía entregar la fotografía para que el joven agente pudiera ir con ella al supermercado.
- Esto cambia por completo el curso de la investigación - dijo el policía nada más entregarle la fotografía.
- ¿ Qué quiere decir ? - le pregunté curioso.
- Nada, son tecnicismos nuestros. Usted no se preocupe, váyase a casa. Nosotros regresaremos al supermercado a ver si podemos averiguar algo nuevo.
  No me convenció mucho su respuesta, seguro estoy que le cambió el gesto por completo cuando vio la fotografía. Lo que no supe entender es  que significó aquel cambio de gesto que hizo.
  Marché a casa caminando, necesitaba despejarme, la hora y media que había caminando me iba a venir muy bien. Eran ya demasiados días de preocupaciones, demasiada tensión acumulada.
  A dos manzanas me encontraba de llegar cuando escuché que me sonaba el móvil, esta vez no ponía número desconocido, pero si era un número que yo desconocía. Seguramente sería la esposa del doctor Benítez.
- Sí, ¿ dígame ?
- Hola, buenas tardes, soy Laura, la esposa del doctor Benítez. Me dijeron que usted quería hablar conmigo, que se trataba de algo urgente.

 

lunes, 8 de febrero de 2016

Marco 20


   Laura, que curioso, se llamaba igual que la chica aquella con la que estuve chateando, ¿ qué habría sido de ella ?. La verdad es que el tiempo que estuvimos chateando me pareció una buena chica. Ya sabéis que nunca llegamos a quedar y que ella harta de esperar acabó por no hablarme. Por aquel entonces estaba convencida de no haber quedado con ella para que no viera mi condición física, hoy en día se que también había que sumarle que a mi realmente ni me gustaban ni me gustan las mujeres . Bueno, seguramente le iría bien .
   Impaciente, muy impaciente, así es como me sentía. Tenía la esperanza de que la recepcionista me hubiera dado el número. Ahora tocaba, pues eso, esperar.
   No soportaba la espera, tenía que hacer algo, pero no se me ocurría nada. Debía intentar descansar, por lo menos físicamente, ya que psíquicamente en esos momentos me era imposible, por más vueltas que le pegaba en esos momentos no conseguía entender lo que estaba sucediendo con Marco.
  De repente sonó el móvil, otra vez número desconocido, descolgué lo más rápido que pude.
  - Sí , ¿dígame ?
   Nadie contestaba al otro lado, tan sólo escuchaba una respiración.
  -  ¿ Eres tú Marco ?, Marco dime algo, dime que esta ocurriendo.
   Y no me dijo nada, se cortó la llamada. Estaba convencido de que era Marco quien estaba al otro lado, que estaba intentando ponerse en contacto conmigo, al igual que lo hizo cuando regresaba de preguntar por él en Villacolera.
   Tendría que haber una manera de averiguar que esa llamada era de Marco. Pasaría por la comisaría, allí ellos sabrían como hacerlo y de paso preguntaría si sabían algo, aunque no lo creía, de haberlo sabido supongo me habrían llamado.
   Nada más entrar en la comisaría vino a mi encuentro el joven policía que me atendió cuando fui a poner la denuncia.
  - Buenos días señor López, precisamente en estos momentos iba a ponerme en contacto con usted.
  - ¿ Sabe dónde se encuentra Marco ? - le pregunté esperanzado.
  - No, en el supermercado no recuerdan a nadie con ese nombre, no obstante debe usted traer una fotografía para que volvamos y la mostremos, seguramente al verla lo recuerden. En lugares donde trabaja mucha gente es difícil que se conozca a todos los empleados por el nombre.

  

viernes, 5 de febrero de 2016

Marco 19


  - Sí que me preocupo, claro que me preocupo, esta vez es distinto, tengo una sensación continua de angustia. Todo es muy extraño, pregunto por él y es como si se lo hubiera tragado la tierra. Verá el trabaja o trabajaba,
porque ya no sé nada, de reponedor en una cadena de supermercados. Hace algo más de un mes lo trasladaron al supermercado de Villacolera, debería haber vuelto hace doce días, pero no fue así, pasaban los días y seguía sin volver, entonces me presenté en el supermercado. Pues allí me dijeron que no conocían de nada a Marco Jaramillo Díaz.
  - ¿ Y en el de aquí que le han dicho ?
  - No he ido, vine directamente hacía aquí para denunciar la desaparición.
  - Vamos hacer una cosa, nosotros mandaremos una pareja de agentes al supermercado. Usted váyase a su casa y en cuanto sepamos algo nuevo le avisamos.
  - De acuerdo - le contesté al tiempo que le chocaba la mano.
   Salí de la comisaría sin saber que hacer ni a dónde dirigirme, estaba completamente perdido, no sabía por dónde continuar. Comencé a caminar sin rumbo, sin parar de dar vueltas a la cabeza. Entonces de pronto se me ocurrió, la mujer del doctor Benítez igual sabía algo, después de todo ellos se conocían. Sí, eso haría, me pondría en contacto con ella.
   Caminé hacia casa, llamaría desde allí a la clínica y de paso aprovecharía para aplazar mi próxima consulta, ahora lo primordial era encontrar a Marco.
  - Clínica Medina, buenos días, ¿ dígamé ? - contestaron al otro lado del teléfono.
  - Buenos días, ¿ sería posible que pudiera facilitarme el número de teléfono de la esposa del doctor Benítez ?, necesito hablar con urgencia con ella.
  -  Sintiéndolo mucho no voy a poder proporcionarle el número, no sé si sabrá que no nos esta permitido dar números particulares de nuestro personal sanitario, mucho menos de sus familiares.
  - Sí lo sé , claro que lo sé, pero en esta ocasión se trata de una urgencia,¿ no podría usted hacer una excepción ?
  - De nuevo le digo que lo siento, me juego mi puesto de trabajo, lo único que puedo hacer es que usted me facilite su número y yo pasárselo a la señora Laura, para que ella se ponga en contacto con usted en cuanto pueda.
  - Sí ahora mismo se lo digo, 678456324, por favor recalquelé que es un asunto muy urgente.
   Con los nervios se me había pasado decirle que me aplazara la cita, bueno daba igual, llamaría en otro momento. La cicatriz de la operación estaba secando bastante bien, por lo que no importaría mucho si tardaba un par de días en volver a llamar. Ahora lo que me interesaba es que la señora Laura me llamara cuanto antes.

   

domingo, 31 de enero de 2016

Marco 18


   Un cártel en el que yo no había reparado. Entonces toda mi atención se centró en aquella conversación.
   Aquel hombre del cártel se parecía mucho a Marco, pero aquel no se llamaba Marco si no Javier y la diferencia era que el del cartel era rubio con el pelo corto y mi chico tenía una bonita melena morena.
   Comencé a sentirme muy identificado con el hombre que estaba poniendo la denuncia, al parecer ese tal Javier también había desaparecido.
  El señor estuvo un buen rato conversando con el policía, hora y media transcurrió desde que yo entré a la comisaría, o sea que estuvo más tiempo, porque cuando yo entré ya estaba allí.
   Por lo que pude escuchar el tal Javier llevaba cerca de un mes desaparecido, al parecer Marco no era el único que tenía la costumbre de desaparecer, ese tal Javier ya lo había hecho otras veces. Como ya os contababa la hora y media de estar yo en la comisaría  el señor se alzó de la silla y le dio un apretón de manos al policía.
- En cuanto tengamos noticias se lo haremos saber.
   El señor asintió con la cabeza y salió de allí cabizbajo, arrastrando los pies como si cargara algo muy pesado, era la pena. Lo sabía porque tenía esa misma sensación, no podía evitar sentirme identificado con él.
   No había nadie más esperando para ser atendido, lo que quería decir que yo era el siguiente.
- Buenos días, usted dirá - dijo el joven policía muy amablemente.
- Vengo a denunciar una desaparición - le dije.
- ¿ Estamos hablando de un menor ?
- No, tiene treinta y un años, pero es que lleva doce días desaparecido y estoy bastante preocupado.
- ¿ Hay algún parentesco entre ustedes ?
- No, somos muy buenos amigos.
- ¿ Alguna discusión entre ustedes ?
- No, jamás hemos discutido.
- ¿ Observó algún comportamiento extraño los días previos a la última vez que le vio ?
- No, desde la última vez que desapareció las cosas transcurrían con normalidad.
- ¿ Ya había desaparecido otras veces ?
- Bueno sí, dos veces, aunque yo solamente cuento la anterior que estuvo tres días, la primera estuvo casi dos meses, pero yo esa no la tengo en cuenta, puesto que no estábamos juntos....
  Mierda, se me había escapado, cuando se enterará Marco se iba a enfadar bastante, él todavía no quería que se supiera lo nuestro
- Quiero decir, que todavía no eramos tan buenos amigos.
- Entonces si ya ha desaparecido otras veces y ha terminado por volver, no tiene usted porque preocuparse.

viernes, 29 de enero de 2016

Marco 2


- Lo que no se puede tolerar es trabajar en un lugar cuyo jefe consiente la degradación y humillación de sus empleados. Cuente con dos bajas, la de Jaime y la mía.
   Tiró su delantal de camarero al suelo y me dijo;
-  Vamos Jaime, aquí ya no tenemos nada que hacer.
   Salió del restaurante y yo fui tras él. Una vez fuera me deshice en halagos, era la primera vez que alguien me defendía.
- Muchas gracias por defenderme, pero no era necesario que abandonarás tu puesto de trabajo.
-  No tienes que darmelas, ¿ si no nos ayudamos entre iguales ?, ¿ quién nos va a ayudar ?
   Ya han pasado cuatro años desde aquel día. Marco y yo nos hicimos íntimos.
   No soy del tipo de persona que alguien quisiera tener como amigo, por lo menos nadie anterior a Marco mostró interés en que lo fuera. Tampoco en el mundo laboral tenía mucha suerte, posiblemente contribuían a ello mi escasa experiencia y mis ciento setenta kilos de peso.
   El que consiguiera entrar al restaurante fue debido a un favor que le debía el dueño, ese que me echó de malas maneras, a mi difunto padre. Pero he de decir que gracias a aquella situación comenzó mi amistad con Marco.
   Aquel día Marco y yo comimos juntos. Hablamos de lo humano y lo divino e intentamos, como en todas las conversaciones de sobremesa, arreglar el mundo. Hablamos de él, hablamos de mi. Me confesó que en su país no dejaba a nadie a quien echar de menos y que había venido en busca de un futuro mejor. Le ofrecí toda la ayuda que necesitara, me sentía en deuda con él.
   Como ya os he contado Marco era un tipo peculiar, después de esa comida tardé dos meses en verle, llegué a creer que no le volvería a ver y que me había hecho demasiadas ilusiones con lo de ser amigos, cuando simplemente había sido amable conmigo.
   Así es que decidí seguir con mi vida de siempre; buscaba en internet ofertas de trabajo y después pasaba el día entretenido en una conocida red social. En una ocasión me apunté a una de esas de buscar pareja, puse una foto mía de diez años antes.
   Congenié con una chica, estuvimos chateando durante un tiempo, pero acabó harta de que le pusiera excusas para vernos y dejó de hablarme.
  

jueves, 28 de enero de 2016

Marco 1


   Llevaba días sin ver a Marco, la verdad es que me tenía bastante preocupado. Cierto es que él desaparecía de vez en cuando. Era un ser un tanto extraño y reservado en cuanto a su vida privada, pero muy agradable en el trato en las distancias cortas.
   Que desapareciera por unos días era común, pero esa vez eran demasiados días, nunca habían sido tantos, esperaría un par de días antes de avisar a la policía.
   Conocí a Marco en el anterior trabajo que tuve a éste. Entró en sustitución de Manuel, que había cogido una baja por un problema con la columna. Marco era salvadoreño y no hacía mucho que había llegado a España.
   Al principio no supe el motivo de la salida de su país, pues pregunté en una ocasión y sutilmente cambió de conversación. Nunca más pregunté nada al respecto hasta que al tiempo el mismo me lo confesó, siempre me ha gustado respetar la privacidad de los demás.
   Recuerdo que el primer día que hablamos yo estaba sirviendo una mesa de unos clientes bastante impertinentes. Hablaban entre ellos haciendo comentarios bastante jocosos hacia mi persona, intentaban aparentar que no se dirigían a mi, pero eran bastantes los años que llevaba escuchando ese tipo de comentarios:
   Que si como es posible acabar así, que sí en mi casa seguramente comeríamos en fuentes, que si necesitaríamos un habitación bien grande para colocar la bañera...
   Intentaban que fuese una conversación privada, pero los comentarios como ya os he dicho antes, eran directos hacia mi, aunque yo hacía caso omiso, pero no pude callarme la boca al escuchar a uno de ellos decir;
- Tal vez si rueda en lugar de andar  los platos lleguen más calientes.
   No podían negar que ese comentario iba dirigido hacia mi, así es que me acerqué a la mesa y le dije;
- Sí, vendré rodando y a ver si tengo suerte y te llevo por delante.
   Automáticamente se levantó de la mesa y comenzó a increparme mi falta de educación al meterme en conversaciones ajenas, que en ningún momento ellos habían hablado de mi y que blablabla... Y no sé cuantas cosas más, porque allí le dejé hablando. Pidieron la hoja de reclamaciones y acto seguido escuché;
- Esto no se puede tolerar. ¡ Jaime estas despedido ¡
   No sé porque no me sorprendió la reacción de quien hasta segundos antes había sido mi jefe, pero si me sorprendió la de Marco, con quien hasta la fecha nunca había cruzado palabra. Nunca antes en siete meses que llevábamos trabajando juntos, quitando el hola del llegar y el adiós del marcharse, por eso me sorprendí al escucharle

miércoles, 27 de enero de 2016

Marco 17


   Nada sabían de un tal Marco Jaramillo Díaz, después de todo aquello eran buenas noticias. Pero mi búsqueda debía continuar, así es que me personé en su lugar de trabajo.
- No señor aquí no ha trabajado nunca ningún Marco Jaramillo Díaz.
- ¿ Pero está usted seguro ? - le pregunté atónito.
- Por supuesto, esta hablando usted con el director de recursos humanos, me conozco el nombre de todos los trabajadores.
   Debía haber un error, seguramente no era cierto aquello de que se supiera todos los nombres. Marco me quería, yo lo sentía, no podía estar engañándome. Es más cuando llamé al supermercado me dijeron que hacía diez minutos que había salido. Iría allí a preguntar, sí, eso haría.
   Ese mismo día salí para Villacolera, en dos horas y media estaba hablando con el encargado del supermercado de allí.
- Pero si llamé por teléfono y me dijeron que hacia diez minutos que había salido.
- Pero usted preguntó por Marco, Marco a secas y di por hecho que se refería a Marco Rodriguez Nuñez, que es quien trabaja aquí y no Marco Jaramillo Díaz, al cual no conozco de nada.
   Ahora si que andaba perdido, aunque todavía me quedaba un lugar donde preguntar, la pensión donde se alojaba Marco.
   Pregunté y pregunté, sin embargo no supieron decirme donde estaba la pensión " Dorita ". Hasta que después de mucho preguntar acabé por convencerme de que dicha pensión no existía.
   En aquel pueblo ya no tenía nada que hacer, pensaba quedarme a dormir en la tal pensión, lo ocurrido fue que después de lo acontecido preferí irme de aquel lugar, allí no tenía nada que hacer.
   Ni yo mismo sabía si estaba preocupado, cabreado o decepcionado, en ese instante lo único que tenía claro es que quería volver a casa.
   Conduciendo me encontraba de regreso a ésta cuando sonó el móvil, número desconocido, pude leer en la pantalla del salpicadero. Contesté inmediatamente, silencio fue la única respuesta que obtuve.
   Todo aquello me resultaba muy extraño y ¿ si era Marco pidiendo ayuda ?
   Lo que debía hacer era ir a la comisaría a denunciar su desaparición.
   Y eso fue lo que hice nada más llegar. Allá que fui a poner la denuncia.
   Al entrar pude comprobar que había un trasiego de gente de la calle, de policías llevando y trayendo delincuentes. Me acerqué a una mesa que tenía un rótulo donde se podía leer " Denuncias " , detrás de ella había un joven policía que escuchaba atentamente a un señor.
   Me senté en una de las sillas a esperar. Observaba a las personas que allí se encontraban, cuando de pronto vi que el señor que estaba poniendo la denuncia señalaba uno de los carteles de la comisaría.

martes, 26 de enero de 2016

Marco 16


- Sí, acaba de salir hace unos minutos - me contestó un señor muy amable.
   Al parecer le habían vuelto a cambiar de turno, me tocaba esperar. Probaría a llamarle de nuevo.
- Apagado o fuera de cobertura - escuché.
   Cogí un libro que tenía en la mesita y comencé a leerlo para que la espera fuera más llevadera. " La verdad oculta " era su nombre. Aunque la trama del libro me gustaba, mi cabeza estaba en otra parte. El tiempo parecía no avanzar, pero sí, si avanzaba, tanto que avanzaba, tanto que ya habían pasado cinco horas y Marco seguía sin regresar. Pronto me traerían la cena y habría que irse a dormir. Sin embargo intuía que poco iba a dormir yo aquella noche.
   ¿ Por qué tardaba tanto ?, ¿ le habría sucedido algo ?. Seguro que si, algo tendría que haber sucedido. Marco y yo teníamos una relación seria, secreta pero seria. Nada que ver a cuando eramos simples amigos. Sabía que no podía desaparecer como lo hacía antes, no sin decirme nada.
   Me trajeron la cena, merluza con guisantes, no me gustaba. Aunque lo mismo daba, si hubiesen traído algo que me gustase tampoco lo habría probado.
- No ha comido usted nada - dijo la chica que entró a recoger la bandeja.
- Ya, estoy apático.
   Tal y como me había pensado, no había manera de conciliar el sueño, me encontraba demasiado preocupado como para lograrlo. Me obligaba a pensar positivamente, si algo malo hubiera ocurrido me habrían avisado. Pensándolo bien, nadie me avisaría, nadie era conocedor de nuestra relación. Posiblemente Marco estaría en algún hospital solo o lo que es peor en alguna morgue esperando a ser reconocido.
   No, no y no, me negué a mi mismo por tres veces. ¿ Cómo podía estar pensando algo así ?, estaba claro que el cansancio y la preocupación le jugaba malas pasadas a mi mente. Marco vendría, tal y como lo había hecho las veces anteriores.
   Mi cabeza no paraba de dar vueltas, pasaba de la confianza a la desconfianza en segundos, saltaba de la tragedia a la comedia cual caballo de ajedrez. Al final acabé por dormirme.
   Desperté y Marco seguía sin estar, no estaba, al igual que no estuvo la primera vez que desperté. Ni tampoco lo estuvo los cuatro días restantes que estuve en el hospital. Me harté de llamarle y nada.
   Lo primero que hice nada más llegar a casa, después de que me dieran el alta, fue llamar a todos los hospitales habidos entre mi localidad y la localidad donde trabajaba Marco.
  

Concurso Diversidad Literaria " Otoño e invierno "


    Me han seleccionado este micro para que forme parte de la antología de Diversidad Literaria " Otoño e invierno "

     Enlataría los auténticos otoños,
esos de hoja parda cubriendo las aceras y de aire rozándote la cara.
    Esos otoños de niños jugando con bufanda y de parejas paseando agarradas.
     Enlataría los otoños conservándolos en almíbar,
para así poder disfrutarlos cuando nos diera la gana.

lunes, 25 de enero de 2016

Marco 15


- ¿ Qué haces aquí, tú no venías ésta noche ? - le pregunté sorprendido.
- Sí, pero le cambié el turno a un compañero, quería darte una sorpresa.
   Que detalle más bonito acababa de tener conmigo, la dicha me invadía y se veía reflejada en esa enorme sonrisa que no podía abandonar mi rostro.
   El fin de semana lo pasamos en casa, encerrados, sin ver más mundo que nuestro propio mundo, ese que estábamos construyendo con tanta ilusión.
   Marco me habló de lo bien que había salido la operación de su padre y de que al siguiente sábado comenzaría con el tratamiento.
- El mismo día que te operan a ti Jaime.
- Sí y el fin de semana siguiente a la operación ya regresarás para quedarte.
   La semana anterior de la operación pasó más rápido de lo previsto; entre las pruebas que me faltaban, el trabajo y las horas pegado al móvil, cuando quise darme cuenta ya estaba en la mesa del quirófano preparado para la intervención. Cuando despertara en la habitación vería a Marco.
- Aprovecharé el tiempo que dura la operación para que me de tiempo a llegar, así para cuando despiertes ya estaré allí- me dijo.
   Desperté y para mi desgracia pude observar que me encontraba sólo en la habitación. Puede que hubiera salido un momento a comer algo, pasaba hora y media del mediodía, o quizás habría ido al baño. Los acompañantes no podían usar el baño de la habitación, para ellos habían habilitado unos en el pasillo. Esperaría, pues recién operado y con la vía puesta en el brazo, no podía salir a preguntar.
   Habían pasado cerca de tres horas y continuaba sin noticias de Marco, empezaba a pensar que le habrían cambiado el turno a última hora. Si tuviera el teléfono del supermercado llamaría para preguntar. En cuanto entrara una enfermera le pediría el favor de que me lo buscara.
   Al rato entró una enfermera para tomarme la temperatura, no sé cuanto tiempo pasó, pero a mi se me hizo eterno.
- ¿ Me haría usted el favor de buscarme el número de teléfono de los supermercados Castilla ?, si pudiera ser del que tienen en la localidad de Villacolera. Es que un buen amigo que trabaja allí debería estar aquí y no ha llegado todavía.
- ¿ Y por qué no le llama usted al móvil ?
- Suena y no lo coge, quiero llamar al supermercado para ver si esta trabajando, me tiene algo preocupado.
- En unos minutos se lo traigo.
   Y en unos minutos volvió con el número de teléfono.

domingo, 24 de enero de 2016

Concurso Nanorrelatos de Talento Comunicación


   Buenos días, anoche recibí un correo donde se me informaba que alguna de mis obras enviadas formaría parte de la antología. Las obras debían tener un máximo de diez palabras.
   Las obras que envié son las siguientes:
                Miedos
    Miedos comiéndose a sueños,
sueños roídos incapaces de realizarse.

                La vida
    La vida te enseña,
decide tú que aprendes.
  
              Átame
  Átame las ganas,
que atándome tú,
me desatas.

    

Marco 14


   Marco vino al día siguiente tal y como teníamos previsto. Me contó la situación en la que se encontraba su padre y la situación económica de su familia. Lloraba al narrarlo y a mi se me partía el alma de verlo.
- No llores, lo solucionaremos - le dije conmovido por sus lágrimas.
   Intentamos aprovechar al máximo ese fin de semana, pues hasta el siguiente no nos íbamos a volver a ver.
   Cada vez estaba más enamorado de Marco. Aquel fin de semana a él le hubiera gustado yacer conmigo.
- No me importa tu físico - me dijo mirándome a los ojos.
   Sin embargo yo preferí esperar, no me sentía seguro, no quería desnudarme ante él.
   Para mi desgracia el tiempo fue transcurriendo y llegó el lunes. Marco tuvo que volver a su trabajo y yo comencé con los trámites del préstamo. Tal y como yo había previsto el miércoles ya estaba la transferencia hecha al número de cuenta que Marco me dijo. Su padre ya tenía el tratamiento pagado. Le llamé para comunicárselo.
- No sé como te lo voy a agradecer - me dijo.
- Queriéndome como lo haces - le contesté.
   Y entre agradecimientos y te quieros pasaron casi dos horas.
- Cariño, tengo que colgar, en diez minutos entro a trabajar. 
- Esta bien, mañana te llamo - le contesté.
   Cariño, bonita palabra, no podía dejar de recordarla, de recordar su sonido a través de la voz de Marco. Que feliz me sentía. Mi operación pronto se haría efectiva. Había perdido ya setenta y ocho kilos. Marco me quería. Intuía que pronto reconocería nuestra relación en público.
   Seguramente no existiría en el mundo persona más dichosa que yo.
   Estaba tan enamorado de él que creía verle en todos lados, como aquélla vez que me pareció verle cuando iba a la consulta del doctor Ruíz, ¿ cómo iba a ser él ?, si estaba a trescientos kilómetros de distancia.
   Nos reíamos cuando se lo conté al día siguiente.
- ¿ Cómo va lo de tu operación ? - me preguntó.
- En marcha, en diez días paso por quirófano.
- Cariño, que ganas de que pase todo y que te veas como quieres.
   Otra vez me había vuelto a llamar cariño, aquello era música celestial para mis oídos.
   Ese sábado Marco llegó antes de la hora prevista, quiso sorprendermerme y tanto que lo hizo. Casi me dio un vuelco el corazón cuando le vi entrar por la cafetería del hotel.

viernes, 22 de enero de 2016

Marco 13


- Mal, muy mal, estoy desesperado, no sé como lo voy hacer - dijo Marco con tono angustiado al otro lado del teléfono.
- ¿ Qué ocurre ? - le pregunté preocupado.
- ¿ Recuerdas la llamada que esperaba de mi familia ?
- Sí y también recuerdo que tiempo atrás me contaste que no te hablabas con ellos.
- Y así era, hasta que hace unos días un compatriota, con el que tengo trato, me llamó para decirme que mi familia estaba intentando ponerse en contacto conmigo, que algo grave estaba sucediendo.
- Continúa, me tienes en ascuas.
- Pues como te dije, ayer recibí la llamada de uno de mis hermanos. Mi padre esta gravemente enfermo. Llamaron para ver si yo podía sufragar los gastos. Les dije que no habría problema, que yo me ocuparía de todo. A los pocos meses de llegar a éste país y dolido por el trato que me dieron, hice llegar a sus oídos que me iba realmente bien. Pero como tú bien sabes, no es cierto.
- Sabes que me tienes para lo que necesites.
- No puedo pedirte algo así, es una suma importante - me contestó.
- Tus problemas son mis problemas, así es que, ¿ de que cantidad estamos hablando ?
- No, me niego, buscaré otra manera.
- No hay otra manera, no tienes tiempo de conseguirlo. Ya esta decidido.
- Pero y ¿ tu operación ?
- Igual es posible realizar ambas cosas, dime que cantidad necesitas. Por cierto, ¿ qué es lo que le ocurre exactamente ?
- Es algo del corazón, según dijo mi hermano la operación es urgente y después debe seguir un tratamiento. Mis padres nunca pudieron costearse un seguro médico. El tratamiento completo asciende a cuarenta y tres mil euros.
- Cuenta con ello, cuando vengas el próximo sábado me lo explicas más detalladamente para poder ir el lunes al banco y hacer la transferencia.
- ¿ Y que va a ocurrir con tu operación ? - preguntó preocupado.
- No te preocupes por ello, se pueden realizar las dos cosas.
Le mentí, tuve que hacerlo, no era cierto que se pudieran realizar las dos cosas. Es más debía pedir otro préstamo o ampliar el que ya tenía, pues tan sólo disponía de veintiún mil euros, que era el coste de las tres operaciones que me faltaban por hacer. En dos días estaría todo arreglado, lo que quería decir que el miércoles ya podría realizar la transferencia y el padre de Marco sería operado y comenzaría su tratamiento.

jueves, 21 de enero de 2016

Marco 12


   Pero ya se sabe que las cosas planeadas en ocasiones no salen como a uno le gustaría y es que el día que yo esperaba que Marco regresara, el mismo día, recibí una llamada suya.
- Jaime vas a tener que perdonarme, esta noche no voy a poder volver, estoy esperando una llamada importante de mi familia y no quiero que me pille conduciendo.
- ¿ Hay algún problema ?
- Algo ocurre con mi padre, pero no sé nada más, cuando sepa algo más te digo algo. Nos vemos el próximo fin de semana. Te echo de menos - me dijo.
  Pues vaya faena. Una semana más tenía que esperar para volver a verle. Pero no todo eran malas noticias, al día siguiente me dirían cuando se realizaría mi primera operación. Los preparativos me mantendrían ocupado.
  Allí me encontraba yo, en la consulta del doctor Ruíz, que era quien iba a dirigir mis operaciones.
   Comenzó explicándome los pros y los contras, continúo enseñándome imágenes de otros pacientes, tal y como había hecho el doctor Benítez.
- El doctor Benítez ya me informó de todo y también me enseñó las imágenes - le dije.
- Imagino que así lo haría, pero debo explicarle todo desde el principio. A continuación le mostraré unos papeles que usted debe firmar, una vez firmados le daran cita para comenzar con la analítica y en un par de semanas, máximo tres, usted estará en quirófano.
   Firmé aquellos papeles y a cambio me dieron la cita para la analítica, tal y como me había dicho el doctor Ruíz.
   Salí de la clínica muy contento. Ya lo había mencionado el doctor, en un máximo de tres semanas estarían realizándome mi primera operación, la primera de las tres que restaban para ser un hombre nuevo. En cuanto llegara a casa llamaría a Marco para contárselo. Pronto  yaceriamos juntos. Para mi sería mi primera vez sin pagar.
   Nos iríamos un fin de semana, aquel momento debía ser especial.
   Al llegar a casa llamé a Marco, tal y como tenía pensado, pero no me cogió el teléfono. Hubiera jurado que en ese instante estaba libre, quizás le habían vuelto a cambiar el turno. Esperaría a que él me devolviera la llamada.
   A las pocas horas sonó mi móvil, pude ver que era Marco quien me llamaba, no pude atenderle, me encontraba trabajando, lo llamaría en cuanto terminase.
   Y eso fue lo que hice
- Hola, ¿ cómo va todo ? - le pregunté nada más escuchar su voz.
  
 

 

miércoles, 20 de enero de 2016

Marco 11


   No cabía en mi, esa misma noche le invité a cenar en un bonito restaurante. Fuimos a otra ciudad, pues continuaba sin querer que se supiera lo nuestro, cosa que yo respetaba, al igual que él respetaba mi decisión de no intimar profundamente hasta después de las operaciones.
   Llegué a casa y para mi sorpresa Marco se encontraba en casa, algo que me extrañó.
- Creía que estabas trabajando - le dije.
- Debería, pero ya sabes, los cambios de horario de última hora.
- Uffff, creí te habían despedido.
- No y espero que no lo hagan, porque están haciendo reajustes de plantilla.
- No te preocupes, seguro que no pasará nada. Cambiando de tema, que bien me viene que estés en casa. Te invito a cenar esta noche.
   Pasamos una velada maravillosa, dedicàndonos tiernas miradas, caricias bajo el mantel, paseando de la mano bajo la luna....
  Hablamos del futuro, de nuestro futuro.
  A la mañana siguiente contacté con la clínica para comunicarles que ya estaba decidido a comenzar las operaciones. Me adelantaron la primera consulta once días, ese sígnico que en tres días tenía la primera consulta.
  Eternos se me hicieron aquellos tres días. Estaba deseando conocer la fecha de mi primera intervención.
  Mientras tanto nuestra vida transcurría; yo continuaba en el hotel, Marco seguía con su trabajo de reponedor. Seguíamos siendo pareja en secreto y amigos públicamente.
  El día de la consulta por fin llegó. El doctor que me asignaron estuvo mostrándome imágenes del antes y el después de otros pacientes a los que se les habían realizado el mismo tipo de operaciones que iban a realizarme. Quedé tan satisfecho con lo que me expuso que me hubiese operado en ese mismo instante, pero no era posible. Tendría la próxima consulta en seis días y entonces me dirían la fecha.
   Me ofrecí voluntario en el trabajo para realizar horas extras, los siguientes seis días quería estar lo más entretenido posible, así la espera se me haría más amena, además tampoco echaría tanto de menos a Marco que se estaba ausentando por un tiempo. Lo trasladaron durante un mes a otro supermercado de la cadena donde trabajaba.
   Por desgracia el supermercado se encontraba a algo más de trescientos kilómetros del lugar donde vivíamos, lo que le dificultaba el tener que venir a dormir a casa, por lo que ambos estuvimos de acuerdo en que se alojara en una pensión y viniera los fines de semana.
   Si todo salía según lo previsto, para cuando el regresara de ese mes yo ya tendría echa mi primera operación. Ahora tan solo faltaban dos días para volver a verle y tres para mi ansiada consulta.

Marco 10


   Le expliqué a Marco lo que me sucedía.
- Esperaré todo el tiempo que necesites.
  Pues sí, la vida me sonreía, nunca imaginé tener a mi lado a un hombre como él.
   Empezaba a plantearme la posibilidad de pedir un préstamo para ir adelantando las operaciones cuando sucedió algo catastrófico. Lo sucedido fue que asaltaron al doctor Benítez a la salida de la clínica. Lo encontró un celador, estaba medio muerto. A día de hoy continúa en coma, no saben si llegará a despertar.
   Triste noticia fue aquella, toda la ciudad estaba asustada y conmocionada, pues dos años atrás pasó algo parecido con un arquitecto. A éste lo encontraron en su casa, aunque cuando lo encontraron ya estaba muerto. Nada sabían del autor de aquello, como tampoco lo sabían del caso del doctor Benítez.
- Me da miedo caminar por ciertos sitios desde que ocurrió lo del doctor Benítez - le dije a Marco.
- Es normal, aunque seguramente sea algo puntual.
- ¿ Qué quieres decir con puntual ?
- Pues que no creo que haya un asesino suelto matando al azar, creo que han ido a por él al igual que fueron a por aquel arquitecto.
   No lo había pensado, seguramente tenía razón, siempre la tenía.
   Había transcurrido un mes de aquello cuando recibí una llamada de la clínica. Me proponían que mis operaciones las dirigiera otro facultativo.
- Lo sucedido con el doctor Benítez ha sido una desgracia, pero la clínica debe continuar con sus intervenciones - me dijo la voz que se encontraba al otro lado del teléfono.
   Acabé por responderle afirmativamente a su preposición, después de todo tenía razón, la vida continuaba. Además a mi cada vez me costaba más contenerme ante los besos de Marco y aunque él me dijo que esperaría yo no me sentía capaz de esperar mucho más.
   Marco estuvo de acuerdo con mi decisión, por lo que los siguientes días fueron un periplo de ir y venir al banco con toda clase de documentos. Hasta que por fin me lo concedieron.