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sábado, 20 de mayo de 2017

Marco 44


- ¿ Marco continuas ahí ? - preguntó mi hermana tras no obtener respuesta.
- Sí, sí, disculpa, pero me ha sorprendido la noticia. Llegó a mis oídos que a padre le habían sometido hace poco a una complicada operación - le contesté acongojado, pues aunque mi padre me dio la espalda cuando le confesé mi condición, no pude evitar un nudo en la garganta y un dolor en el corazón cuando mi hermana me comunicó su muerte.
- No Marco, quien te lo dijo iba errado, como ya te he dicho papá murió al poco de marcharte tú, fue atropellado por un conductor borracho cuando volvía del trabajo.
- Siento no haber podido estar allí durante tan duro trance.
- No es culpa tuya, nada sabías, no pude ni supe comunicarme contigo para poder anunciarte tan trágica noticia.
   Hubo un silencio incómodo, ninguno de los dos hablaba, ninguno de los dos decía nada. Estuve tentado a colgar sin más, sin embargo le pregunté,
- ¿ Y ustedes cómo están ?, ¿ cómo está mi mamá ?
- Estamos, desde entonces nada fue igual. Primero marcharste tú, al poco ocurrió el accidente y días después Héctor también desapareció.
- ¿ Cómo ?, ¿ y cómo fue que sucedió algo así ?
- No sé, nunca supe, no volvió del trabajo, así sin más. Al día siguiente, al ver que no volvía, puse una denuncia por desaparición, pero no hemos vuelto a saber nada.
   Héctor no estaba en El Salvador, me lo estaba comunicando mi hermana en ese momento.
- Pregunte varias veces en comisaría, no supieron decirme. Que ya comunicarían conmigo cuando supieran algo, esa fue la respuesta que me dieron. Al final ni yo fui a preguntar más ni ellos vinieron a decir nada. Acabé entendiendo que no quiso hacerse cargo de la situación y por eso huyó.
- ¿ Huyó ?, ¡ Que cobarde !
- Marco, tú también marchaste, también nos dejaste.
- Sí, pero no os dejé solas, estaban padre y Héctor, que según me cuentas no dudó en dejaros solas.
  Estaba seguro que Elda, así es como se llama mi hermana, podía detectar mi rabia al otro lado del teléfono.
- Dejalo, no hables así de él, tú tampoco estas aquí, no eres menos culpable que él. Aunque he de reconocer que los principios fueron duros, al final pude controlar la situación. Pude entrar a servir en casa de un adinerado terrateniente. Aquél cuyo hijo se vio involucrado en un turbio asunto un par de años antes de que tú marcharas, ¿ Lo recuerdas ?
- Claro, aquello fue muy sonado, ¿ y cómo es eso de que trabajas para él ?