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lunes, 19 de diciembre de 2016

Marco 39


- Sí, recuerdo aquel cartel y el semblante desesperado de aquél hombre, recuerdo que me sentí muy identificado con él y también recuerdo que usted ya me dijo anteriormente que eran la misma persona y que también alguien le había dicho que se hacía llamar Ángel. Pero ahora, aunque sigo queriendo que lo encuentren, el motivo es otro, como ya le dije, quiero que me diga a la cara que me ha estado engañando, que es un estafador y un farsante - le contesté en el tono más enfadado que pude imitar.
- No se altere por favor, no se haga mala sangre, que pronto daremos con él, estamos estrechando el cerco. Tenemos claras evidencias de que deambula por el barrio del " Tiquinoco ".
  El barrio del " Tiquinoco " , ahí se encontraba el parque en el que habíamos quedado al día siguiente. Otra vez no me quedaba otra que rezar, no tenía manera de ponerle sobre aviso.
- ¿ Le ocurre algo ?, se ha puesto usted blanco, ¿ se encuentra bien ? - me preguntó el joven agente.
- Sí, tan sólo ha sido un pequeño mareo, es que desde que comenzó todo esto no duermo bien, y mucho menos desde que usted me dijo que Marco no es quien yo creía. Y ahora me dice usted estas cosas; que si creen que es la misma persona del cártel, que si hay varias denuncias por estafa hacia una persona muy parecida a él... Todo esto es demasiado.
- Sé que es duro saber que alguien en quien confiaba le ha engañado, pero como persona denunciante usted debe saber que ahora la búsqueda es por otro fin.
- Sí lo entiendo, y les rogaría que me mantuvieran al día con los avances, como ya le dije; quiero que me diga a la cara que me engañó.
- No le quepa la menor duda de que así lo haremos- me dijo mientras me daba un apretón de manos.
   Mi palidez no había sido ficticia, pero os imaginareis que no era por lo que me contó de Marco en aquella habitación, sino porque al parecer el cerco entorno a él se estaba estrechando. Por suerte faltaban horas para verle de nuevo y que me explicara que era lo que ocurría.
   Cogí un taxi para volver a casa, estaba agotado, no tenía ningunas ganas de andar, seguramente esa noche dormiría de un tirón.
   Y así fue, aquella noche dormí plácidamente. Desperté a la mañana siguiente completamente despejado y con una muy buena sensación, supongo que el saber que iba a ver a Marco en unas horas eran el motivo.