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domingo, 31 de enero de 2016

Marco 18


   Un cártel en el que yo no había reparado. Entonces toda mi atención se centró en aquella conversación.
   Aquel hombre del cártel se parecía mucho a Marco, pero aquel no se llamaba Marco si no Javier y la diferencia era que el del cartel era rubio con el pelo corto y mi chico tenía una bonita melena morena.
   Comencé a sentirme muy identificado con el hombre que estaba poniendo la denuncia, al parecer ese tal Javier también había desaparecido.
  El señor estuvo un buen rato conversando con el policía, hora y media transcurrió desde que yo entré a la comisaría, o sea que estuvo más tiempo, porque cuando yo entré ya estaba allí.
   Por lo que pude escuchar el tal Javier llevaba cerca de un mes desaparecido, al parecer Marco no era el único que tenía la costumbre de desaparecer, ese tal Javier ya lo había hecho otras veces. Como ya os contababa la hora y media de estar yo en la comisaría  el señor se alzó de la silla y le dio un apretón de manos al policía.
- En cuanto tengamos noticias se lo haremos saber.
   El señor asintió con la cabeza y salió de allí cabizbajo, arrastrando los pies como si cargara algo muy pesado, era la pena. Lo sabía porque tenía esa misma sensación, no podía evitar sentirme identificado con él.
   No había nadie más esperando para ser atendido, lo que quería decir que yo era el siguiente.
- Buenos días, usted dirá - dijo el joven policía muy amablemente.
- Vengo a denunciar una desaparición - le dije.
- ¿ Estamos hablando de un menor ?
- No, tiene treinta y un años, pero es que lleva doce días desaparecido y estoy bastante preocupado.
- ¿ Hay algún parentesco entre ustedes ?
- No, somos muy buenos amigos.
- ¿ Alguna discusión entre ustedes ?
- No, jamás hemos discutido.
- ¿ Observó algún comportamiento extraño los días previos a la última vez que le vio ?
- No, desde la última vez que desapareció las cosas transcurrían con normalidad.
- ¿ Ya había desaparecido otras veces ?
- Bueno sí, dos veces, aunque yo solamente cuento la anterior que estuvo tres días, la primera estuvo casi dos meses, pero yo esa no la tengo en cuenta, puesto que no estábamos juntos....
  Mierda, se me había escapado, cuando se enterará Marco se iba a enfadar bastante, él todavía no quería que se supiera lo nuestro
- Quiero decir, que todavía no eramos tan buenos amigos.
- Entonces si ya ha desaparecido otras veces y ha terminado por volver, no tiene usted porque preocuparse.

viernes, 29 de enero de 2016

Marco 2


- Lo que no se puede tolerar es trabajar en un lugar cuyo jefe consiente la degradación y humillación de sus empleados. Cuente con dos bajas, la de Jaime y la mía.
   Tiró su delantal de camarero al suelo y me dijo;
-  Vamos Jaime, aquí ya no tenemos nada que hacer.
   Salió del restaurante y yo fui tras él. Una vez fuera me deshice en halagos, era la primera vez que alguien me defendía.
- Muchas gracias por defenderme, pero no era necesario que abandonarás tu puesto de trabajo.
-  No tienes que darmelas, ¿ si no nos ayudamos entre iguales ?, ¿ quién nos va a ayudar ?
   Ya han pasado cuatro años desde aquel día. Marco y yo nos hicimos íntimos.
   No soy del tipo de persona que alguien quisiera tener como amigo, por lo menos nadie anterior a Marco mostró interés en que lo fuera. Tampoco en el mundo laboral tenía mucha suerte, posiblemente contribuían a ello mi escasa experiencia y mis ciento setenta kilos de peso.
   El que consiguiera entrar al restaurante fue debido a un favor que le debía el dueño, ese que me echó de malas maneras, a mi difunto padre. Pero he de decir que gracias a aquella situación comenzó mi amistad con Marco.
   Aquel día Marco y yo comimos juntos. Hablamos de lo humano y lo divino e intentamos, como en todas las conversaciones de sobremesa, arreglar el mundo. Hablamos de él, hablamos de mi. Me confesó que en su país no dejaba a nadie a quien echar de menos y que había venido en busca de un futuro mejor. Le ofrecí toda la ayuda que necesitara, me sentía en deuda con él.
   Como ya os he contado Marco era un tipo peculiar, después de esa comida tardé dos meses en verle, llegué a creer que no le volvería a ver y que me había hecho demasiadas ilusiones con lo de ser amigos, cuando simplemente había sido amable conmigo.
   Así es que decidí seguir con mi vida de siempre; buscaba en internet ofertas de trabajo y después pasaba el día entretenido en una conocida red social. En una ocasión me apunté a una de esas de buscar pareja, puse una foto mía de diez años antes.
   Congenié con una chica, estuvimos chateando durante un tiempo, pero acabó harta de que le pusiera excusas para vernos y dejó de hablarme.
  

jueves, 28 de enero de 2016

Marco 1


   Llevaba días sin ver a Marco, la verdad es que me tenía bastante preocupado. Cierto es que él desaparecía de vez en cuando. Era un ser un tanto extraño y reservado en cuanto a su vida privada, pero muy agradable en el trato en las distancias cortas.
   Que desapareciera por unos días era común, pero esa vez eran demasiados días, nunca habían sido tantos, esperaría un par de días antes de avisar a la policía.
   Conocí a Marco en el anterior trabajo que tuve a éste. Entró en sustitución de Manuel, que había cogido una baja por un problema con la columna. Marco era salvadoreño y no hacía mucho que había llegado a España.
   Al principio no supe el motivo de la salida de su país, pues pregunté en una ocasión y sutilmente cambió de conversación. Nunca más pregunté nada al respecto hasta que al tiempo el mismo me lo confesó, siempre me ha gustado respetar la privacidad de los demás.
   Recuerdo que el primer día que hablamos yo estaba sirviendo una mesa de unos clientes bastante impertinentes. Hablaban entre ellos haciendo comentarios bastante jocosos hacia mi persona, intentaban aparentar que no se dirigían a mi, pero eran bastantes los años que llevaba escuchando ese tipo de comentarios:
   Que si como es posible acabar así, que sí en mi casa seguramente comeríamos en fuentes, que si necesitaríamos un habitación bien grande para colocar la bañera...
   Intentaban que fuese una conversación privada, pero los comentarios como ya os he dicho antes, eran directos hacia mi, aunque yo hacía caso omiso, pero no pude callarme la boca al escuchar a uno de ellos decir;
- Tal vez si rueda en lugar de andar  los platos lleguen más calientes.
   No podían negar que ese comentario iba dirigido hacia mi, así es que me acerqué a la mesa y le dije;
- Sí, vendré rodando y a ver si tengo suerte y te llevo por delante.
   Automáticamente se levantó de la mesa y comenzó a increparme mi falta de educación al meterme en conversaciones ajenas, que en ningún momento ellos habían hablado de mi y que blablabla... Y no sé cuantas cosas más, porque allí le dejé hablando. Pidieron la hoja de reclamaciones y acto seguido escuché;
- Esto no se puede tolerar. ¡ Jaime estas despedido ¡
   No sé porque no me sorprendió la reacción de quien hasta segundos antes había sido mi jefe, pero si me sorprendió la de Marco, con quien hasta la fecha nunca había cruzado palabra. Nunca antes en siete meses que llevábamos trabajando juntos, quitando el hola del llegar y el adiós del marcharse, por eso me sorprendí al escucharle

miércoles, 27 de enero de 2016

Marco 17


   Nada sabían de un tal Marco Jaramillo Díaz, después de todo aquello eran buenas noticias. Pero mi búsqueda debía continuar, así es que me personé en su lugar de trabajo.
- No señor aquí no ha trabajado nunca ningún Marco Jaramillo Díaz.
- ¿ Pero está usted seguro ? - le pregunté atónito.
- Por supuesto, esta hablando usted con el director de recursos humanos, me conozco el nombre de todos los trabajadores.
   Debía haber un error, seguramente no era cierto aquello de que se supiera todos los nombres. Marco me quería, yo lo sentía, no podía estar engañándome. Es más cuando llamé al supermercado me dijeron que hacía diez minutos que había salido. Iría allí a preguntar, sí, eso haría.
   Ese mismo día salí para Villacolera, en dos horas y media estaba hablando con el encargado del supermercado de allí.
- Pero si llamé por teléfono y me dijeron que hacia diez minutos que había salido.
- Pero usted preguntó por Marco, Marco a secas y di por hecho que se refería a Marco Rodriguez Nuñez, que es quien trabaja aquí y no Marco Jaramillo Díaz, al cual no conozco de nada.
   Ahora si que andaba perdido, aunque todavía me quedaba un lugar donde preguntar, la pensión donde se alojaba Marco.
   Pregunté y pregunté, sin embargo no supieron decirme donde estaba la pensión " Dorita ". Hasta que después de mucho preguntar acabé por convencerme de que dicha pensión no existía.
   En aquel pueblo ya no tenía nada que hacer, pensaba quedarme a dormir en la tal pensión, lo ocurrido fue que después de lo acontecido preferí irme de aquel lugar, allí no tenía nada que hacer.
   Ni yo mismo sabía si estaba preocupado, cabreado o decepcionado, en ese instante lo único que tenía claro es que quería volver a casa.
   Conduciendo me encontraba de regreso a ésta cuando sonó el móvil, número desconocido, pude leer en la pantalla del salpicadero. Contesté inmediatamente, silencio fue la única respuesta que obtuve.
   Todo aquello me resultaba muy extraño y ¿ si era Marco pidiendo ayuda ?
   Lo que debía hacer era ir a la comisaría a denunciar su desaparición.
   Y eso fue lo que hice nada más llegar. Allá que fui a poner la denuncia.
   Al entrar pude comprobar que había un trasiego de gente de la calle, de policías llevando y trayendo delincuentes. Me acerqué a una mesa que tenía un rótulo donde se podía leer " Denuncias " , detrás de ella había un joven policía que escuchaba atentamente a un señor.
   Me senté en una de las sillas a esperar. Observaba a las personas que allí se encontraban, cuando de pronto vi que el señor que estaba poniendo la denuncia señalaba uno de los carteles de la comisaría.

martes, 26 de enero de 2016

Marco 16


- Sí, acaba de salir hace unos minutos - me contestó un señor muy amable.
   Al parecer le habían vuelto a cambiar de turno, me tocaba esperar. Probaría a llamarle de nuevo.
- Apagado o fuera de cobertura - escuché.
   Cogí un libro que tenía en la mesita y comencé a leerlo para que la espera fuera más llevadera. " La verdad oculta " era su nombre. Aunque la trama del libro me gustaba, mi cabeza estaba en otra parte. El tiempo parecía no avanzar, pero sí, si avanzaba, tanto que avanzaba, tanto que ya habían pasado cinco horas y Marco seguía sin regresar. Pronto me traerían la cena y habría que irse a dormir. Sin embargo intuía que poco iba a dormir yo aquella noche.
   ¿ Por qué tardaba tanto ?, ¿ le habría sucedido algo ?. Seguro que si, algo tendría que haber sucedido. Marco y yo teníamos una relación seria, secreta pero seria. Nada que ver a cuando eramos simples amigos. Sabía que no podía desaparecer como lo hacía antes, no sin decirme nada.
   Me trajeron la cena, merluza con guisantes, no me gustaba. Aunque lo mismo daba, si hubiesen traído algo que me gustase tampoco lo habría probado.
- No ha comido usted nada - dijo la chica que entró a recoger la bandeja.
- Ya, estoy apático.
   Tal y como me había pensado, no había manera de conciliar el sueño, me encontraba demasiado preocupado como para lograrlo. Me obligaba a pensar positivamente, si algo malo hubiera ocurrido me habrían avisado. Pensándolo bien, nadie me avisaría, nadie era conocedor de nuestra relación. Posiblemente Marco estaría en algún hospital solo o lo que es peor en alguna morgue esperando a ser reconocido.
   No, no y no, me negué a mi mismo por tres veces. ¿ Cómo podía estar pensando algo así ?, estaba claro que el cansancio y la preocupación le jugaba malas pasadas a mi mente. Marco vendría, tal y como lo había hecho las veces anteriores.
   Mi cabeza no paraba de dar vueltas, pasaba de la confianza a la desconfianza en segundos, saltaba de la tragedia a la comedia cual caballo de ajedrez. Al final acabé por dormirme.
   Desperté y Marco seguía sin estar, no estaba, al igual que no estuvo la primera vez que desperté. Ni tampoco lo estuvo los cuatro días restantes que estuve en el hospital. Me harté de llamarle y nada.
   Lo primero que hice nada más llegar a casa, después de que me dieran el alta, fue llamar a todos los hospitales habidos entre mi localidad y la localidad donde trabajaba Marco.
  

Concurso Diversidad Literaria " Otoño e invierno "


    Me han seleccionado este micro para que forme parte de la antología de Diversidad Literaria " Otoño e invierno "

     Enlataría los auténticos otoños,
esos de hoja parda cubriendo las aceras y de aire rozándote la cara.
    Esos otoños de niños jugando con bufanda y de parejas paseando agarradas.
     Enlataría los otoños conservándolos en almíbar,
para así poder disfrutarlos cuando nos diera la gana.

lunes, 25 de enero de 2016

Marco 15


- ¿ Qué haces aquí, tú no venías ésta noche ? - le pregunté sorprendido.
- Sí, pero le cambié el turno a un compañero, quería darte una sorpresa.
   Que detalle más bonito acababa de tener conmigo, la dicha me invadía y se veía reflejada en esa enorme sonrisa que no podía abandonar mi rostro.
   El fin de semana lo pasamos en casa, encerrados, sin ver más mundo que nuestro propio mundo, ese que estábamos construyendo con tanta ilusión.
   Marco me habló de lo bien que había salido la operación de su padre y de que al siguiente sábado comenzaría con el tratamiento.
- El mismo día que te operan a ti Jaime.
- Sí y el fin de semana siguiente a la operación ya regresarás para quedarte.
   La semana anterior de la operación pasó más rápido de lo previsto; entre las pruebas que me faltaban, el trabajo y las horas pegado al móvil, cuando quise darme cuenta ya estaba en la mesa del quirófano preparado para la intervención. Cuando despertara en la habitación vería a Marco.
- Aprovecharé el tiempo que dura la operación para que me de tiempo a llegar, así para cuando despiertes ya estaré allí- me dijo.
   Desperté y para mi desgracia pude observar que me encontraba sólo en la habitación. Puede que hubiera salido un momento a comer algo, pasaba hora y media del mediodía, o quizás habría ido al baño. Los acompañantes no podían usar el baño de la habitación, para ellos habían habilitado unos en el pasillo. Esperaría, pues recién operado y con la vía puesta en el brazo, no podía salir a preguntar.
   Habían pasado cerca de tres horas y continuaba sin noticias de Marco, empezaba a pensar que le habrían cambiado el turno a última hora. Si tuviera el teléfono del supermercado llamaría para preguntar. En cuanto entrara una enfermera le pediría el favor de que me lo buscara.
   Al rato entró una enfermera para tomarme la temperatura, no sé cuanto tiempo pasó, pero a mi se me hizo eterno.
- ¿ Me haría usted el favor de buscarme el número de teléfono de los supermercados Castilla ?, si pudiera ser del que tienen en la localidad de Villacolera. Es que un buen amigo que trabaja allí debería estar aquí y no ha llegado todavía.
- ¿ Y por qué no le llama usted al móvil ?
- Suena y no lo coge, quiero llamar al supermercado para ver si esta trabajando, me tiene algo preocupado.
- En unos minutos se lo traigo.
   Y en unos minutos volvió con el número de teléfono.

domingo, 24 de enero de 2016

Concurso Nanorrelatos de Talento Comunicación


   Buenos días, anoche recibí un correo donde se me informaba que alguna de mis obras enviadas formaría parte de la antología. Las obras debían tener un máximo de diez palabras.
   Las obras que envié son las siguientes:
                Miedos
    Miedos comiéndose a sueños,
sueños roídos incapaces de realizarse.

                La vida
    La vida te enseña,
decide tú que aprendes.
  
              Átame
  Átame las ganas,
que atándome tú,
me desatas.

    

Marco 14


   Marco vino al día siguiente tal y como teníamos previsto. Me contó la situación en la que se encontraba su padre y la situación económica de su familia. Lloraba al narrarlo y a mi se me partía el alma de verlo.
- No llores, lo solucionaremos - le dije conmovido por sus lágrimas.
   Intentamos aprovechar al máximo ese fin de semana, pues hasta el siguiente no nos íbamos a volver a ver.
   Cada vez estaba más enamorado de Marco. Aquel fin de semana a él le hubiera gustado yacer conmigo.
- No me importa tu físico - me dijo mirándome a los ojos.
   Sin embargo yo preferí esperar, no me sentía seguro, no quería desnudarme ante él.
   Para mi desgracia el tiempo fue transcurriendo y llegó el lunes. Marco tuvo que volver a su trabajo y yo comencé con los trámites del préstamo. Tal y como yo había previsto el miércoles ya estaba la transferencia hecha al número de cuenta que Marco me dijo. Su padre ya tenía el tratamiento pagado. Le llamé para comunicárselo.
- No sé como te lo voy a agradecer - me dijo.
- Queriéndome como lo haces - le contesté.
   Y entre agradecimientos y te quieros pasaron casi dos horas.
- Cariño, tengo que colgar, en diez minutos entro a trabajar. 
- Esta bien, mañana te llamo - le contesté.
   Cariño, bonita palabra, no podía dejar de recordarla, de recordar su sonido a través de la voz de Marco. Que feliz me sentía. Mi operación pronto se haría efectiva. Había perdido ya setenta y ocho kilos. Marco me quería. Intuía que pronto reconocería nuestra relación en público.
   Seguramente no existiría en el mundo persona más dichosa que yo.
   Estaba tan enamorado de él que creía verle en todos lados, como aquélla vez que me pareció verle cuando iba a la consulta del doctor Ruíz, ¿ cómo iba a ser él ?, si estaba a trescientos kilómetros de distancia.
   Nos reíamos cuando se lo conté al día siguiente.
- ¿ Cómo va lo de tu operación ? - me preguntó.
- En marcha, en diez días paso por quirófano.
- Cariño, que ganas de que pase todo y que te veas como quieres.
   Otra vez me había vuelto a llamar cariño, aquello era música celestial para mis oídos.
   Ese sábado Marco llegó antes de la hora prevista, quiso sorprendermerme y tanto que lo hizo. Casi me dio un vuelco el corazón cuando le vi entrar por la cafetería del hotel.

viernes, 22 de enero de 2016

Marco 13


- Mal, muy mal, estoy desesperado, no sé como lo voy hacer - dijo Marco con tono angustiado al otro lado del teléfono.
- ¿ Qué ocurre ? - le pregunté preocupado.
- ¿ Recuerdas la llamada que esperaba de mi familia ?
- Sí y también recuerdo que tiempo atrás me contaste que no te hablabas con ellos.
- Y así era, hasta que hace unos días un compatriota, con el que tengo trato, me llamó para decirme que mi familia estaba intentando ponerse en contacto conmigo, que algo grave estaba sucediendo.
- Continúa, me tienes en ascuas.
- Pues como te dije, ayer recibí la llamada de uno de mis hermanos. Mi padre esta gravemente enfermo. Llamaron para ver si yo podía sufragar los gastos. Les dije que no habría problema, que yo me ocuparía de todo. A los pocos meses de llegar a éste país y dolido por el trato que me dieron, hice llegar a sus oídos que me iba realmente bien. Pero como tú bien sabes, no es cierto.
- Sabes que me tienes para lo que necesites.
- No puedo pedirte algo así, es una suma importante - me contestó.
- Tus problemas son mis problemas, así es que, ¿ de que cantidad estamos hablando ?
- No, me niego, buscaré otra manera.
- No hay otra manera, no tienes tiempo de conseguirlo. Ya esta decidido.
- Pero y ¿ tu operación ?
- Igual es posible realizar ambas cosas, dime que cantidad necesitas. Por cierto, ¿ qué es lo que le ocurre exactamente ?
- Es algo del corazón, según dijo mi hermano la operación es urgente y después debe seguir un tratamiento. Mis padres nunca pudieron costearse un seguro médico. El tratamiento completo asciende a cuarenta y tres mil euros.
- Cuenta con ello, cuando vengas el próximo sábado me lo explicas más detalladamente para poder ir el lunes al banco y hacer la transferencia.
- ¿ Y que va a ocurrir con tu operación ? - preguntó preocupado.
- No te preocupes por ello, se pueden realizar las dos cosas.
Le mentí, tuve que hacerlo, no era cierto que se pudieran realizar las dos cosas. Es más debía pedir otro préstamo o ampliar el que ya tenía, pues tan sólo disponía de veintiún mil euros, que era el coste de las tres operaciones que me faltaban por hacer. En dos días estaría todo arreglado, lo que quería decir que el miércoles ya podría realizar la transferencia y el padre de Marco sería operado y comenzaría su tratamiento.

jueves, 21 de enero de 2016

Marco 12


   Pero ya se sabe que las cosas planeadas en ocasiones no salen como a uno le gustaría y es que el día que yo esperaba que Marco regresara, el mismo día, recibí una llamada suya.
- Jaime vas a tener que perdonarme, esta noche no voy a poder volver, estoy esperando una llamada importante de mi familia y no quiero que me pille conduciendo.
- ¿ Hay algún problema ?
- Algo ocurre con mi padre, pero no sé nada más, cuando sepa algo más te digo algo. Nos vemos el próximo fin de semana. Te echo de menos - me dijo.
  Pues vaya faena. Una semana más tenía que esperar para volver a verle. Pero no todo eran malas noticias, al día siguiente me dirían cuando se realizaría mi primera operación. Los preparativos me mantendrían ocupado.
  Allí me encontraba yo, en la consulta del doctor Ruíz, que era quien iba a dirigir mis operaciones.
   Comenzó explicándome los pros y los contras, continúo enseñándome imágenes de otros pacientes, tal y como había hecho el doctor Benítez.
- El doctor Benítez ya me informó de todo y también me enseñó las imágenes - le dije.
- Imagino que así lo haría, pero debo explicarle todo desde el principio. A continuación le mostraré unos papeles que usted debe firmar, una vez firmados le daran cita para comenzar con la analítica y en un par de semanas, máximo tres, usted estará en quirófano.
   Firmé aquellos papeles y a cambio me dieron la cita para la analítica, tal y como me había dicho el doctor Ruíz.
   Salí de la clínica muy contento. Ya lo había mencionado el doctor, en un máximo de tres semanas estarían realizándome mi primera operación, la primera de las tres que restaban para ser un hombre nuevo. En cuanto llegara a casa llamaría a Marco para contárselo. Pronto  yaceriamos juntos. Para mi sería mi primera vez sin pagar.
   Nos iríamos un fin de semana, aquel momento debía ser especial.
   Al llegar a casa llamé a Marco, tal y como tenía pensado, pero no me cogió el teléfono. Hubiera jurado que en ese instante estaba libre, quizás le habían vuelto a cambiar el turno. Esperaría a que él me devolviera la llamada.
   A las pocas horas sonó mi móvil, pude ver que era Marco quien me llamaba, no pude atenderle, me encontraba trabajando, lo llamaría en cuanto terminase.
   Y eso fue lo que hice
- Hola, ¿ cómo va todo ? - le pregunté nada más escuchar su voz.
  
 

 

miércoles, 20 de enero de 2016

Marco 11


   No cabía en mi, esa misma noche le invité a cenar en un bonito restaurante. Fuimos a otra ciudad, pues continuaba sin querer que se supiera lo nuestro, cosa que yo respetaba, al igual que él respetaba mi decisión de no intimar profundamente hasta después de las operaciones.
   Llegué a casa y para mi sorpresa Marco se encontraba en casa, algo que me extrañó.
- Creía que estabas trabajando - le dije.
- Debería, pero ya sabes, los cambios de horario de última hora.
- Uffff, creí te habían despedido.
- No y espero que no lo hagan, porque están haciendo reajustes de plantilla.
- No te preocupes, seguro que no pasará nada. Cambiando de tema, que bien me viene que estés en casa. Te invito a cenar esta noche.
   Pasamos una velada maravillosa, dedicàndonos tiernas miradas, caricias bajo el mantel, paseando de la mano bajo la luna....
  Hablamos del futuro, de nuestro futuro.
  A la mañana siguiente contacté con la clínica para comunicarles que ya estaba decidido a comenzar las operaciones. Me adelantaron la primera consulta once días, ese sígnico que en tres días tenía la primera consulta.
  Eternos se me hicieron aquellos tres días. Estaba deseando conocer la fecha de mi primera intervención.
  Mientras tanto nuestra vida transcurría; yo continuaba en el hotel, Marco seguía con su trabajo de reponedor. Seguíamos siendo pareja en secreto y amigos públicamente.
  El día de la consulta por fin llegó. El doctor que me asignaron estuvo mostrándome imágenes del antes y el después de otros pacientes a los que se les habían realizado el mismo tipo de operaciones que iban a realizarme. Quedé tan satisfecho con lo que me expuso que me hubiese operado en ese mismo instante, pero no era posible. Tendría la próxima consulta en seis días y entonces me dirían la fecha.
   Me ofrecí voluntario en el trabajo para realizar horas extras, los siguientes seis días quería estar lo más entretenido posible, así la espera se me haría más amena, además tampoco echaría tanto de menos a Marco que se estaba ausentando por un tiempo. Lo trasladaron durante un mes a otro supermercado de la cadena donde trabajaba.
   Por desgracia el supermercado se encontraba a algo más de trescientos kilómetros del lugar donde vivíamos, lo que le dificultaba el tener que venir a dormir a casa, por lo que ambos estuvimos de acuerdo en que se alojara en una pensión y viniera los fines de semana.
   Si todo salía según lo previsto, para cuando el regresara de ese mes yo ya tendría echa mi primera operación. Ahora tan solo faltaban dos días para volver a verle y tres para mi ansiada consulta.

Marco 10


   Le expliqué a Marco lo que me sucedía.
- Esperaré todo el tiempo que necesites.
  Pues sí, la vida me sonreía, nunca imaginé tener a mi lado a un hombre como él.
   Empezaba a plantearme la posibilidad de pedir un préstamo para ir adelantando las operaciones cuando sucedió algo catastrófico. Lo sucedido fue que asaltaron al doctor Benítez a la salida de la clínica. Lo encontró un celador, estaba medio muerto. A día de hoy continúa en coma, no saben si llegará a despertar.
   Triste noticia fue aquella, toda la ciudad estaba asustada y conmocionada, pues dos años atrás pasó algo parecido con un arquitecto. A éste lo encontraron en su casa, aunque cuando lo encontraron ya estaba muerto. Nada sabían del autor de aquello, como tampoco lo sabían del caso del doctor Benítez.
- Me da miedo caminar por ciertos sitios desde que ocurrió lo del doctor Benítez - le dije a Marco.
- Es normal, aunque seguramente sea algo puntual.
- ¿ Qué quieres decir con puntual ?
- Pues que no creo que haya un asesino suelto matando al azar, creo que han ido a por él al igual que fueron a por aquel arquitecto.
   No lo había pensado, seguramente tenía razón, siempre la tenía.
   Había transcurrido un mes de aquello cuando recibí una llamada de la clínica. Me proponían que mis operaciones las dirigiera otro facultativo.
- Lo sucedido con el doctor Benítez ha sido una desgracia, pero la clínica debe continuar con sus intervenciones - me dijo la voz que se encontraba al otro lado del teléfono.
   Acabé por responderle afirmativamente a su preposición, después de todo tenía razón, la vida continuaba. Además a mi cada vez me costaba más contenerme ante los besos de Marco y aunque él me dijo que esperaría yo no me sentía capaz de esperar mucho más.
   Marco estuvo de acuerdo con mi decisión, por lo que los siguientes días fueron un periplo de ir y venir al banco con toda clase de documentos. Hasta que por fin me lo concedieron.

martes, 19 de enero de 2016

Marco 9

  
   Por eso debía concertar lo de mi operación cuanto antes, me rechazaría y eso no podía suceder.
   Así es que en una de las revisiones les comenté el tema. Por desgracia las operaciones, pues eran varias, deberían esperar, pues con la herencia no podía costearlo todo, debía ahorrar mínimo un año. Por lo tanto debía controlar mis arranques pasionales con Marco.
   Me asignaron como médico al doctor Benítez, por fin podría darle las gracias por contribuir a que Marco y yo volviéramos a encontrarnos, por hacer que el amor de mi vida volviera a mi. Estaba ansioso porque ese encuentro se realizara, desde hacía tiempo que esperaba darle las gracias.
   Llegué a casa con la esperanza de ver a Marco y contarle la buena nueva. No estaba en casa, posiblemente estaría trabajando, en su trabajo tenían la mala costumbre de cambiar los horarios a última hora. Me senté a esperarle en el sofá, pero no llegaba. Comenzaba a asustarme cuando de repente escuché girar la llave.
- ¡ Marco tengo una noticia que darte ! - grité cuando ni siquiera había entrado en casa.
   - A ver, cuéntame - contestó.
- He ido a la revisión. Ya llevo perdidos sesenta y dos kilos, pero necesito que me realicen varias operaciones para retirarme la piel sobrante y va a ser el doctor Benítez quien las diriga, por fin voy a poder agradecerle.
- ¡ Que buena noticia !. ¿ Cuando te operan ?
- Eso va a tener que esperar un poco, con lo que me queda de la herencia no me alcanza, debo ahorrar como mínimo un año. De momento la cita con el doctor Benítez es para que me informe con más detenimiento sobre las operaciones. También aprovecharé para invitarle a comer junto a su mujer.
- Me parece una idea genial. ¿ Cuándo tienes la cita ?
- En veinte días.
- Pues cuando concretes con el doctor el día que van a venir a comer, dímelo, para pedir el día libre.
   Cada vez estaba más contento con mi vida; veía a Marco más cariñoso conmigo. Cada vez estaba más dispuesto, el problema es que yo no quería llegar más allá de unos besos, temía que me viera desnudo.
 

Marco 8


   La siguiente etapa de nuestra relación parecía ir definiéndose. Marco se paseaba por casa con total libertad, sin cohibición ninguna. Me sonreía cuando me pillaba mirándole, consentía que le pusiera la mano sobre la pierna en alguna ocasión que otra. Pero intimar todavía no habíamos intimado, ni siquiera habíamos hablado del tema. Simplemente él me dejaba hacer.
   En aquella segunda etapa Marco parecía estar más receptivo y comunicativo, fue durante ese período que me contó porque decidió marchar de su país.
- ¿ Qué sucedió ? - le pregunté.
- Me engañaron - esa fue su escueta respuesta.
- ¿ Tanto daño te hizo ella ?, que no quieres saber nada de volver a tu país. ¿ Y tu familia ?
- No era ella, sino él y mi familia...
   Ellos fueron los primeros que no quisieron saber, pues ellos no entendieron.
   Si en esos momentos me pinchan no sangró, Marco era gay.
- Entonces , ¿ todas esas mujeres con las que te he visto ?
- No quería que se supiera, eres la primera persona de éste país a la que se lo confieso.
   Me armé de valor y le dije;
- Marco, estoy enamorado de ti.
   El silencio invadió la estancia, Marco me miraba, mientras yo esperaba que me dijera algo, fueron eternos los segundos transcurridos hasta que por fin contestó;
- Jaime, me siento atraído por ti desde que te conocí en el restaurante, no tengo claro si es amor. Necesito que me des tiempo.
   Ahora era yo quien se había quedado mudo.
- ¿ Desde el restaurante ? - pregunté extrañado.
- Yo veo la belleza interior de las personas, la pureza del alma y de ese Jaime vas sobrado.
   No éramos pareja o por lo menos no lo éramos oficialmente. Pero en casa nuestra actitud cambio por completo, sin embargo todavía no habíamos llegado a intimar del todo. Me avergonzaba que viera el estado en el que se estaba quedando mi cuerpo, eran ya cincuenta y seis kilos los que llevaba perdidos, imaginaros el estado de mi piel.
   Marco seguía sin reconocer en la calle nuestra relación. En ocasiones ni yo mismo sabía lo que ocurría entre nosotros. Unas veces era esquivo y otras completamente receptivo. Llegamos a besarnos en más de una ocasión, la última de ellas estuvimos a punto de ir más allá.
  
  

Marco 7


- ¿ Y cuándo volverá ?, necesito hablar con él.
- No se preocupe, nosotros le avísaremos.
   No saqué nada claro de aquella conversación. Tenía todas mis esperanzas puestas en que podría hablar con el doctor Benítez, en que él quizás pudiera decirme dónde se encontraba Marco, pero no fue así.
   Ya era el tercer día que no tenía noticias. Empezaba a pensar que igual se había marchado enfadado porque la noche anterior antes de desaparecer se dio cuenta que le espiaba, lo sé porque hubo un instante en el que alzó la cabeza y nuestras miradas se cruzaron. Disimuló, pero yo sabía que me había visto. Debería haber sido más precavido, por culpa de mi ansiedad por verle desnudo había acabado por perderle.
   Pasé la noche desvelado, aunque no podía faltar al trabajo, no podía permitir que me echaran. Con lo que me quedaba de la herencia de mi padre seguramente no podría costearme la operación. Solamente esperaba que la mañana no fuera muy ajetreada.
   Por suerte los astros escucharon mis suplicas y la mañana en la cafetería del hotel fue bastante relajada. Por lo que estuve aprovechando para limpiar y ordenar un poco detrás de la barra. Allí me encontraba de espalda a dos clientes que estaban tomándose su café, cuando le escuché;
- Jaime ponme un americano bien caliente con dos de azúcar, ya sabes como me gusta.
   No me lo podía creer, lo había vuelto hacer, había vuelto a aparecer de la nada. Algo en mi me decía que debía empezar a acostumbrarme a las huidas de Marco.
- Dichosos los ojos, me tenías preocupado.
- He estado solucionando unas cosas.
   No quise preguntar de que se trataba. Marco estaba allí conmigo, lo demás poco me importaba. Además había vuelto después de que me viera observándole, eso significaba algo, de todas formas no sería yo quien se lo recordase.
   Se quedó esperando hasta que finalizó mi turno.

lunes, 18 de enero de 2016

Marco 6


  Recuerdo como si fuese ayer la primera vez que vi a Marco desnudo, no fue a caso hecho, ni mucho menos, no le estaba espiando. Se dejó la puerta entreabierta del baño y yo pasaba por allí. No puedo decir lo mismo de las demás ocasiones, todas las restantes si que le espíe, me volvía loco ese cuerpo tan bien formado que tenía. Disfrutaba de cada segundo que pasaba a su lado, aunque cada vez me resultaba más complicado disimular la atracción que ejercía sobre mi. La pena es que esos momentos eran escasos, ya sabéis que nuestro tiempo libre apenas coincidía.
  Una de las veces que salimos juntos le comenté que podríamos quedar con sus amigos.
- Hablaré con Santo que lo comente con su prima, cuando sepa algo te lo digo - me dijo.
  Después de aquella vez salimos unas cuantas veces más. Yo llevaba fatal el éxito que Marco tenía con las mujeres, pero conseguía disimularlo bastante bien. Si se hubiera llegado a enterar que me estaba enamorando de él, le habría perdido para siempre y prefería tenerle en las circunstancias que le tenía a no tenerle.
   La vida comenzaba a sonreírme, tenía trabajo y vivía con el hombre del que estaba enamorado.
   Mi falta de interés con las mujeres la disimulaba diciéndole a Marco que mi timidez me impedía acercarme a ellas.
- Yo no soy como tú, necesito tiempo, durante años he sido invisible y ahora de repente comienzan a verme, no estoy preparado- le dije.
   Las revisiones eran cada vez más espaciadas. Continuaba perdiendo peso progresivamente, pero a medida que iba perdiendo peso mi piel seguía descolgándose, las sesiones en el gimnasio no conseguían reafirmar mi piel. Me informaría sobre la operación para retirarme la piel sobrante, podría pagarlo con el dinero que me quedaba de la herencia de mi padre y sino me alcanzaba, pues ahorraría, después de todo ahora tenía trabajo.
   Llevábamos unos quince meses conviviendo cuando Marco volvió a desaparecer. Le estuve buscando, le llamé al móvil, pero como la vez anterior su teléfono siempre estaba apagado o fuera de cobertura.
   Hablé con la clínica donde me habían operado para ver si me podían poner en contacto  con el médico que le conocía.
- El doctor Benítez se encuentra en estos momentos en una convención sobre los beneficios del by pass gástrico. Sintiéndolo mucho no puedo facilitarle su número de teléfono personal, deberá esperar a que regrese - fue la respuesta de la recepcionista de la clínica.

domingo, 17 de enero de 2016

Marco 5


   Como ya os he dicho estuve cuatro días ingresado. Marco se ofreció para venirse a casa a ayudarme mientras me estaba recuperando de aquella intervención, acepte encantado su ofrecimiento.
   Marco fue muy buen enfermero. Durante el tiempo que duró mi recuperación se preocupó de que no me faltara de nada, de que no faltara a ninguna de mis revisiones, sin duda más que mi amigo era mi ángel de la guarda. Marco acabó por quedarse a vivir en casa, tenía problemas con el dueño del piso donde vivía. Acabé por invitarle a que se quedara conmigo, después de todo él se había portado muy bien. Aceptó mi invitación con la condición de repartir gastos.
- De acuerdo - le dije satisfecho de que no se fuera de casa.
   Marco era el único amigo que tenía, debía hacer lo posible porque no volviera a alejarse de mi. Si no hubiera sido por aquella cena que compartió con uno de los médicos que me operó, jamás lo hubiese vuelto a ver, no podía dejar que desapareciera otra vez de mi vida.
   Tres meses después de la operación había conseguido perder diecisiete kilos, el proceso era costoso pero efectivo. Mi mente también estaba en proceso de asimilar que ya no podía comer tanto como antes, cada vez que me sobrepasaba de la cantidad que ahora admitía mi estómago, acababa por arrojarlo todo.
  Tuve que ponerme en tratamiento psicológico, pues aunque sabía que debía seguir unas pautas, la forma incontrolada de comer que tuve durante años me dificultaba controlarme la ansiedad a la hora de alimentarme .
   Marco trabajaba por aquel entonces de reponedor en una conocida cadena de supermercados. Yo continuaba realizando entrevistas, tenía la corazonada de que pronto me llamarían. Mi nuevo aspecto físico estaba consiguiendo que tuviese más confianza en mi, lo que provocaba que las entrevistas fluyeran de manera distinta a las realizadas antes de la intervención.
   La corazonada acabó por no fallarme, pues me llamaron de uno de los hoteles del lugar donde vivíamos. Noté la diferencia de trabajar de camarero en el hotel a cuando trabajé en el restaurante, los veintiocho kilos de menos que ya tenía eran la causa de mi ligereza. Ahora el problema era que mi piel se estaba descolgando debido a la perdida de peso, debía apuntarme a un gimnasio para reafirmarla.
   La convivencia con Marco iba bien, apenas pasaba tiempo en casa, pero los momentos que compartíamos eran muy amenos y entretenidos.

Marco 4


   Me tumbaron en la camilla de acero que se encontraba en el centro de aquella sala. Entonces uno de ellos se me acercó, me puso una enorme mascarilla que iba conectada a una bombona con algún tipo de gas y comenzó a preguntarme mi nombre, mi edad y no sé cual fue la siguiente pregunta, pues me dormí, ese gas ya había hecho su efecto.
   Después de cinco horas desperté en la habitación de la clínica, me encontraba algo dolorido y desorientado.
   De repente vi que alguien estaba sentado en la silla que allí había, en un principio no le reconocí, su barba me despistó, pero luego me sorprendí mucho al comprobar que era Marco, aunque puede que la anestesia estuviera jugándome una mala pasada.
- ¿ Cómo te encuentras ? - preguntó.
   Pues no, no era efecto de la anestesia, aquella era la voz de Marco.
- Algo dolorido y confuso, ¿ tú que haces aquí, como sabías... ?
- El cómo me enteré es igual, lo importante es que estoy aquí, pensé que en un momento así te gustaría tener cerca a alguien conocido.
- La verdad es que sí, me alegra mucho verte, pero, ¿ dónde has estado todo éste tiempo ?, ¿ porque no contestabas a mis llamadas ?
- He estado ocupado arreglando unos asuntos que tenía pendientes. Ya me contarás tú que has hecho en éste tiempo. ¿ Conseguiste trabajo ?
- No, difícil que alguien con mi aspecto consiga trabajo, esa ha sido una de las razones más importantes para decidirme a realizar la operación.
- Pues conseguiste trabajo en el restaurante.
- Ya, pero es que Manolo le debía un favor a mi padre.
    Esa noche Marco y yo estuvimos hablando largo y tendido, sí, se quedó a dormir conmigo, esa y las tres noches restantes. Hablamos más de mi que de él, esa noche acabé por entender que Marco era bastante reservado en cuanto a su vida privada.
- Todavía no me has dicho como supiste lo de mi operación.
- Casualidades de la vida. Resulta que uno de los médicos que te ha operado es el marido de la prima de un buen amigo. La semana pasada comimos juntos y hablando de todo un poco salió el tema del trabajo. Comentó que el era cirujano y estaba especializado en cirugía bariátrica. Nos contó que hoy tenía que hacer una operación a un chico que por su peso tenía problemas de movilidad y por lo tanto bastantes dificultades en su día a día. Le comenté que no hacia mucho estuve trabajando con un chico de las mismas características y hablando, hablando llegamos a la conclusión de que hablábamos de la misma persona y poco más hay que contar

   

Marco 3


   Deje de pertenecer a la página esa de las parejas, ¿ para qué ?, si no iba a atreverme a quedar con nadie. En cuanto al tema del trabajo continuaba sin encontrar nada, me concedieron un par de entrevistas, pero no hubo suerte.
   Fue en ese período de tiempo cuando comencé a plantearme seriamente lo de la reducción de estómago. Me dediqué a recopilar información sobre la operación, meses estuve hasta que por fin di con una clínica que despertaba toda mi confianza. Ya estaba decidido me haría un by pass gástrico. Estaría sólo en la operación, aunque no era mi mayor preocupación, llevaba años acostumbrado a la soledad. Lo que realmente me preocupaba era como me iba a ir después de la intervención.
   Los días previos fue cuando más me acordé de Marco, fue lo más cercano que conocí a un amigo. Siempre sentí el rechazo de la gente, puede que yo ayudara con mi actitud de desconfianza, pero con Marco fue distinto, aquel gesto que tuvo hacia mi hizo que creyera que por fin tendría un amigo, luego pude comprobar que tan solo fue una ilusión.
   Llegamos a intercambiarnos los números de móvil por si alguno se enteraba de algún trabajo e incluso para quedar algún día y tomar algo. Nunca recibí una llamada y las veces que le llamé su teléfono estaba apagado o fuera de cobertura.
   Llegó el día decisivo, ingresé temprano, el reloj no marcaba las ocho de la mañana.
   La atención de los facultativos fue excelente, quizás ayudara el costo de la operación o quizás fueran así de atentos y amables por naturaleza, mi desconfiado carácter me hacia pensar lo primero.
   A los veinte minutos un celador apareció con una silla de ruedas por mi habitación.
- Jaime nos vamos.
   Me senté en la silla y me dejé llevar, el celador era un hombre corpulento, si no no habría podido empujar la silla.
- ¿ Nervioso ? - me preguntó.
- No mucho - le contesté.
   Ya no había vuelta atrás, allí estaba yo, siendo conducido por aquel celador hacia el comienzo del cambio, hacia el que sería el nuevo yo. En el quirófano me esperaban seis personas con batas verdes y unas mascarillas del mismo color que les cubrían gran parte del rostro, tan solo les eran apreciables los ojos. Al acercarme pude comprobar que dos de ellas eran mujeres, una era quien dirigía la operación, la otra era enfermera.