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domingo, 12 de junio de 2016

Marco 31


   Allí estaba el agente esperándome .
  - Tengo noticias sobre Marco, no sé si van a ser de su agrado. Como bien le dije enviamos a una pareja de agentes al supermercado. Al enseñar la fotografía al gerente éste nos dijo que no conocía de nada a Marco. Nos invito a echar un vistazo a los archivos de personal y efectivamente, Marco ni trabaja ni ha trabajado allí ni en ningún supermercado de la cadena.
  - Cada vez entiendo menos todo éste, no sé ni como llamarlo, ¿ altercado ? Es como si no hubiera existido nunca, pero le puedo garantizar que Marco es real. Mire precisamente acabo de llegar de hablar con una mujer que recuerda haberlo visto un par de veces con su marido- le contesté algo alterado.
  - A ver, tranquilicese , por supuesto que Marco existe, lo vi en la fotografía que usted trajo, no se puede fotografiar algo que no existe. Pero quizás usted debería plantearse que puede que él no fuera del todo honesto con usted.
  - Usted límitese hacer su trabajo y abstengase de hacer conjeturas y de dar opininiones personales.
  - No voy a tolerar que me hable en ese tono, así es que vaya calmándose y escuchemé atentamente, creo que debería saber esto.
- Perdone, pero ¿ cómo que nunca ha trabajado en el supermercado ?, entonces ¿ cómo es que hay un uniforme de ese lugar en mi casa ?
  - Puede que tenga una explicación para eso. Como ya le he dicho enviamos a una pareja de agentes a los cuales les dijeron  lo que a usted le he contado. Al día siguiente acudió a la comisaría uno de los empleados. Nos contó que había escuchado toda la conversación, que él sí conocía a Marco, pero que él lo conocía por Ángel. Mantiene que tuvieron una relación que acabó hace un par de meses cuando Marco o Ángel según el trabajador del supermercado un buen día desapareció llevándose algunas pertenenencias suyas, entre ellas un par de uniformes del supermercado.
   Escuchaba alucinado todo lo que me narraba, pero no porque Marco me hubiera engañado, no, confiaba en él al cien por cien, si no porque nunca hubiera imaginado que aquél agente estuviera también implicado. Por suerte había hablado con Marco minutos antes y ya me había advertido que no me fiara de nadie.
  
 

viernes, 3 de junio de 2016

Seleccionada en el concurso " Palabras en Flor "

   Hoy me he levantado con la intención de darte la sorpresa de tu vida. Pediré la semana libre para ir a verte, para estar contigo, para decirte que estoy dispuesto a pedir el traslado para poder vernos más a menudo y si tú quieres hasta podemos comenzar a vivir juntos. Pero sólo si quieres. A mi me vale con estar cerca de ti y supongo que te gustará la idea, puesto que no paras de repetirme lo mucho que me echas de menos entre semana.
   Han pasado dos días desde que pedí el traslado. Me lo confirman en una semana, que eterno se me va hacer, ansío el momento de partir.
   Por fin llega el día. ¡ Traslado conseguido !
   Te llamo y te anuncio que este fin de semana me va a ser imposible verte. Al otro lado del teléfono noto tu voz triste y compungida. Perdóname por hacerte sufrir así, tan sólo es un pequeño engaño.
  - Claro que voy a ir a verte, y muy pronto me quedaré a tu lado - pienso.  
   Me siento como un niño en un parque de atracciones. Noto como si fuera a estallar de tanta felicidad que me invade. En apenas unas horas estaré con el amor de mi vida y en apenas unos días será para siempre.  Después de tres años de vernos sólo los fines de semana, al fin me quedaré a su lado.
   Después de varias vueltas y mucho preguntar consigo dar con tu lugar de trabajo. Siempre eres tú la que vienes a verme.
   Te espero a que salgas. También hay otro hombre esperando, supongo que esperará a su mujer.
   Te veo salir y corro hacia ti gritándote " amor" como en las películas románticas que tanto te gustan. Pero tu cara al verme no es de alegría, si no de horror. De repente escucho al otro hombre preguntar muy enfadado porque le grito " amor " a su mujer.
  - ¿ Tu mujer ?, imposible, hace tres años que somos pareja.
   Esto tiene que ser una broma pesada, pero al volverla a mirar confirmo que es cierto lo que ese hombre me dice y es en ese momento cuando se me cae la venda de los ojos y entiendo porque yo no podía ir a verla, porque siempre llamaba ella. Entiendo el porque de tantas cosas que me parecían extrañas. Esas cosas que según ella provocaba la desconfianza.
   Sin decir nada me voy de allí y los dejo discutiendo. Sin lugar a dudas todos nos hemos llevado la sorpresa de nuestra vida.

miércoles, 1 de junio de 2016

Marco 30


  - ¿ Cómo que no sé nada de ti ?. No voy a saber disimular. Se me va a notar. No voy a ser capaz.
  - Vas a tener que serlo. Nadie, absolutamente nadie tiene que sospechar que tu y yo hemos hablado. Ni por un segundo tienen que pensarlo. Está en juego mi vida. Recuerda sígueles la corriente, pero no creas nada de lo que te digan.
   Y seguidamente colgó. Intenté llamarle de nuevo, pero ya no dio tono. Seguramente ya se habría deshecho del móvil. Así es que continúe con lo que tenía pensado hacer. Torcí la esquina y justo enfrente estaba la cafetería donde había quedado con la señora Laura. Ella se encontraba de espaldas, por lo que no se percató de que me iba acercando, llevaba el mismo abrigo de paño de la primera vez que nos conocimos.
  - Buenas tardes - le dije acompañándolas de dos besos, plasmados cada uno en una mejilla.
  - Buenas tardes - contestó educadamente.
   Sin mediar más palabra dejé caer la fotografía sobre la mesa, así como a traición, de sopetón, a bocajarro...
  - Le vi un par de veces con mi marido, representante farmacéutico creo que me dijo que era, pero no podría jurarselo. Lo que no sabría decirle es el nombre.
  - Marco, se llama Marco y no es representante farmacéutico. Tampoco lo ha visto un par de veces, lo ha visto más, puesto que es el mejor amigo de su primo.
   Me miro estupefacta, o por lo menos eso me pareció. Me estaba equivocando de lleno. Debía de cambiar de actitud inmediatamente. "Sígueles la corriente, pero no creas nada de lo que te digan"; me había dicho Marco.
  - Lo siento, estoy muy nervioso, son demasiados días con esta situación. Estoy tan desesperado que no sé ni lo que digo. Ni por un momento he querido poner en duda su palabra. Pero es que ya no sé ni que creer, Marco me dijo...., o quizás le entendí mal...
  - No se preocupe, entiendo perfectamente su situación. Yo no sé cómo reaccionaría si me viera en una situación así. Después de todo mi desgracia es distinta, yo sí sé donde se encuentra mi marido, debatiéndose en un hospital entre la vida y la muerte. Pero sé donde está.
  - Discúlpeme y muchas gracias por su comprensión - le dije dándole un apretón de manos.
   Caminé a paso ligero sin mirar atrás, pues en cinco minutos tenía la cita con el agente.