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martes, 31 de enero de 2017

Marco 41


   Entonces sentí como rozaba mi mano y depositaba un papel en ella.
- No lo leas ahora y no te gires, posiblemente nos vigilen. Continua andando como si nada - me dijo muy bajito, tan bajito que algo me costó entenderle.
   Y eso fue lo que hice, continuar andando como si nada, aunque nadie mejor que yo sabe el enorme esfuerzo que tuve que hacer para no salir corriendo detrás de él, lanzarme a sus brazos y comerle a besos. Sin embargo le obedecí y continúe como si nada, y le vi, le vi pasar por delante mía.
   Tenía una mezcla de dicha y amargura que no podía con ella.
   Llegué a casa y cuando apenas había cerrado la puerta, leí aquella nota;
" Pasado mañana a las 18:00 nos vemos y te cuento todo. Cuidado, puede que alguien esté vigilando tus movimientos."
   Ufffff, estaba que no cabía en mi, me faltaba cuerpo, espacio....me faltaba él, pero pronto estaríamos juntos. Dos días, nada comparado con todo el tiempo que llevaba esperando, con todo el tiempo que llevaba desesperado por no saber que había sido de él.
   Pues sí, mi vida iba a comenzar a encauzarse, la mañana del día que Marco me había citado debía ir al trabajo para entregar los papeles del alta, pronto comenzaría a trabajar de nuevo, pues en poco tiempo volvían a intervenirme, volvería a estar de baja y entre intervención e intervención lo correcto era trabajar algo, si no quería exponerme a un despido. Ahora lo que iba hacer era aprovechar esos dos días para terminar de limpiar bien la casa y ponerla en orden. Sin duda Marco volvería pronto con su nombre bien limpio de toda mala sospecha, yo mismo le acompañaría a comisaría para que  dejara bien claro que él no era quien decía el joven agente. También iríamos a ver a la señora Laura para que Marco le dijese a la cara que si que se conocían, que ella era la prima de un amigo suyo. Por cierto, una de las cosas que debía preguntarle era que había sido de aquél amigo. No estaría de más que yo tuviera su número de teléfono, quizás este amigo supiera en todo momento el lugar donde se encontraba Marco y con tan sólo una llamada se hubiese evitado todo aquel lío que se había montado hace semanas. Pronto, muy pronto todo volvería a la normalidad.
   Desconecte el teléfono de casa y apagué el móvil, no quería que nadie me llamara, esos dos días como bien os había dicho los iba a dedicar a limpiar todo y a pensar como sería mi reencuentro con Marco, se iba a alegrar mucho cuando viera los avances de mi cuerpo.
 

lunes, 16 de enero de 2017

Marco 40

   Desayune tranquilamente, todavía faltaban un par de horas para mi encuentro con Marco. Sin embargo, aunque mi intención al desayunar lento era apurar el tiempo, no conseguí el efecto deseado, pues me traicionó el subconsciente, y aquello que yo creí lento realmente transcurrió en diez minutos. Así es que como todavía quedaba hora y media por delante me puse a recoger la casa, adelantaría trabajo, después de mi reunión con Marco volvería y la limpiaría. La verdad es que últimamente la tenía bastante abandonada. Pero pensaba dejarla como los chorros, quería que Marco viera la casa impecable cuando volviera.
   Me desperté tranquilo, con una paz interior que echaba de menos, como ya os he contado; era fruto del saber que mi reunión con Marco estaba cerca. Me dio tiempo a recoger y quitar el polvo de los muebles, solamente restaba limpiar el suelo.
   Mientras limpiaba volví a estar tentado en abrir aquella caja de madera, ¿ qué guardaría ahí ?, pero me contuve, debía respetar su privacidad.
   Veinte minutos, veinte escasos minutos y tendría frente a mi a Marco. Llamé a un taxi, no quería que se me hiciera tarde.
- El 237 - contestó una voz al otro lado del móvil.
  Baje a la calle, pues el taxi no tardaría en llegar y no quería que estuviera allí parado con el taxímetro recaudando, no estaba yo para desparramar dinero, mi pensión por la baja era más bien escasa. Y sí, allí estaba esperándome.
- Al parque " Carlos Cano " por favor.
  El taxista asintió con la cabeza y tomó rumbo hacia la dirección que yo acababa de indicarle.
- Muchas gracias, que tenga usted un buen día - le dije al taxista en cuanto le pagué la carrera.
- Igualmente caballero - contestó muy amablemente.
  El taxista me dejo en la puerta principal del parque, éste era un gran complejo de siete kilómetros de extensión. El punto donde había quedado con Marco estaba próximo a la puerta principal, a más o menos ochocientos metros.
  No llevaba ni dos minutos esperando cuando sentí una voz a mis espaldas.
- No te vuelvas, ni pronuncies ninguna palabra, me estoy jugando mucho.
  Un sudor frío comenzó a correr mi cuerpo, era Marco, por fin.