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miércoles, 20 de enero de 2016

Marco 11


   No cabía en mi, esa misma noche le invité a cenar en un bonito restaurante. Fuimos a otra ciudad, pues continuaba sin querer que se supiera lo nuestro, cosa que yo respetaba, al igual que él respetaba mi decisión de no intimar profundamente hasta después de las operaciones.
   Llegué a casa y para mi sorpresa Marco se encontraba en casa, algo que me extrañó.
- Creía que estabas trabajando - le dije.
- Debería, pero ya sabes, los cambios de horario de última hora.
- Uffff, creí te habían despedido.
- No y espero que no lo hagan, porque están haciendo reajustes de plantilla.
- No te preocupes, seguro que no pasará nada. Cambiando de tema, que bien me viene que estés en casa. Te invito a cenar esta noche.
   Pasamos una velada maravillosa, dedicàndonos tiernas miradas, caricias bajo el mantel, paseando de la mano bajo la luna....
  Hablamos del futuro, de nuestro futuro.
  A la mañana siguiente contacté con la clínica para comunicarles que ya estaba decidido a comenzar las operaciones. Me adelantaron la primera consulta once días, ese sígnico que en tres días tenía la primera consulta.
  Eternos se me hicieron aquellos tres días. Estaba deseando conocer la fecha de mi primera intervención.
  Mientras tanto nuestra vida transcurría; yo continuaba en el hotel, Marco seguía con su trabajo de reponedor. Seguíamos siendo pareja en secreto y amigos públicamente.
  El día de la consulta por fin llegó. El doctor que me asignaron estuvo mostrándome imágenes del antes y el después de otros pacientes a los que se les habían realizado el mismo tipo de operaciones que iban a realizarme. Quedé tan satisfecho con lo que me expuso que me hubiese operado en ese mismo instante, pero no era posible. Tendría la próxima consulta en seis días y entonces me dirían la fecha.
   Me ofrecí voluntario en el trabajo para realizar horas extras, los siguientes seis días quería estar lo más entretenido posible, así la espera se me haría más amena, además tampoco echaría tanto de menos a Marco que se estaba ausentando por un tiempo. Lo trasladaron durante un mes a otro supermercado de la cadena donde trabajaba.
   Por desgracia el supermercado se encontraba a algo más de trescientos kilómetros del lugar donde vivíamos, lo que le dificultaba el tener que venir a dormir a casa, por lo que ambos estuvimos de acuerdo en que se alojara en una pensión y viniera los fines de semana.
   Si todo salía según lo previsto, para cuando el regresara de ese mes yo ya tendría echa mi primera operación. Ahora tan solo faltaban dos días para volver a verle y tres para mi ansiada consulta.

3 comentarios:

  1. Me quedo con las ganas de leer el siguiente capítulo .... Jejeje un besazo

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  2. La operación?????? La verdad es que tiene muchas intrigas. ¿Que operación?

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