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martes, 18 de abril de 2017

Marco 43


- ¿ Qué ha pasado ? - quise preguntar.
Sin embargo las palabras no salían de mi boca, me sentía tan maravillado de que estuviera frente a él después de tanto tiempo.
   Entonces Marco comenzó a hablar.
- ¿ Supongo que querrás saber ?
Intenté contestar, pero seguía teniendo ese nudo que segundos antes me había impedido hablar, y ahora continuaba sin poder hacerlo. Tan sólo acerté a asentir con la cabeza.
- ¿ Recuerdas al hombre de mi país que se puso en contacto conmigo ?
- Sí - contesté con un inapreciable hilo de voz, ya comenzaba a poder hablar.
- Pues me engañó; él y mi hermano con el que hablé, me engañaron. Mi padre no necesitaba ningún dinero para curarse, mi padre murió poco después de que yo saliera de mi país.
- Pero, ¿ qué tiene que ver con tu desaparición ?, ¿ por qué no te pusiste en contacto conmigo ? -
- ¿ Quieres tomar algo ?, la tarde va a ser larga, se nos confundirá con la noche.
- Un vaso de agua, por cierto ¿ y este apartamento ? - le pregunté.
- Más tarde te explico, forma parte de la historia.
   Entonces comenzó a contar...
- Hice el ingreso en el número de cuenta que mi hermano me había indicado. Al parecer se sorprendieron mucho al comprobar que tardé tan poco tiempo en juntar el dinero. Comenzaron a creer que era cierto los rumores que les habían llegado de que a mi en este país me iba realmente bien.
- Pero tu compatriota sabía que eras un simple trabajador.
- Mi compatriota y yo apenas sabíamos el uno del otro, obviamente si le hubiera conocido más en ningún momento me hubiese fiado de él. Y lo hice ciegamente. Lo de mi hermano ya es otro cantar. ¡ Joder, que es mi hermano !, ¡ Mi propio hermano ! - dijo en un tono de voz un poco alto, producido por el enfado de haber sido estafado por alguien de consanguinidad tan cercana.
Yo le escuchaba atento, interrumpiéndolo tan sólo si alguna duda me asaltaba.
- Y comenzó mi pesadilla. A los pocos días recibí una nueva llamada de mi compatriota, me decía que necesitaban más dinero, que el post operatorio se había complicado. Pero no sé porque no me lo creí y llamé al número en el cual mi hermano me había contestado. En esta ocasión no fue mi hermano quien contestó, sino una voz femenina. Era mi hermana pequeña. Por lo visto el torpe de mi hermano me había dado el teléfono de casa de mis padres. Supongo que no esperaba que volviera a llamar, pues habíamos quedado que él me llamaría.
  Pregunté a mi hermana sobre el estado de mi padre.
- ¿ Marco ?- preguntó sorprendida
- Sí soy yo.
- ¿ Cómo está papá ? , me dijeron que se complicó el post operatorio.
- ¿ De qué hablas , qué post operatorio ?, Marco, papá murió al poco de irte.
   En ese momento el sorprendido fui yo. No entendía nada.

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