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sábado, 26 de agosto de 2017

Marco 46

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   - Con quien sí conseguí volver a contactar fue con mi hermano, y ahí comenzó mi desventura. Le reproché su insensibilidad y su mal fondo al haberme hecho creer que nuestro padre estaba gravemente enfermo, que fallecería inmediatamente si no era intervenido. Le grité que le dí una nada despreciable cantidad de dinero para dicha intervención, cuando nuestro padre llevaba meses fallecido.
- ¡ Cállate ! Y escucha bien lo que te voy a decir, vas hacer cada cosa que te diga si no quieres que te arruine la vida. Tan sólo tienes que seguir mis instrucciones, será lo mejor para ti. Si eres un poco inteligente lo harás.
- Esa fue su respuesta, eso fue lo que contestó mi hermano, mi sangre.
-  Ya comprobé cuando realizaste la transferencia que las cosas te van realmente bien, y lo justo es que los buenos hermanos lo compartan...
- Eres un hijo de la gran....
- Que feo me parece, faltar el respeto de esa manera a nuestra madre. Me avergüenzo de ti. Eres un mal hijo - me dijo irónicamente entre carcajadas.
  Entonces volvió a ponerse serio, y sus palabras comenzaron a sonar cada vez más amenazantes.
- Tienes quince días, ni uno más ni uno menos. Bueno, no voy a ser tan malévolo, si tardas menos de quince días no pasa nada, pero ni uno más... - me decía el muy irónico.
- ... porque el que hace dieciséis si no me has entregado quince mil euros vas a tener que atenerte a las consecuencias.
- Pero, ¿ de dónde mierda pretendes que saque el dinero ? - le grité fuera de mi.
- Me vas bajando los humos. Quince días, escuchame bien. Te llamaré para darte instrucciones - y entonces colgó y allí me quedé parado, sin saber que hacer, incapaz de moverme.
- ¿ Y qué pasó después ? No me dejes así, necesito saberlo todo. No sabes lo horrible que ha sido todo, lo mal que me he sentido cuando dudaban de ti, cuando yo mismo dudaba de ti. No sabes lo difícil que fue cuando pasaste de ser víctima a sospechoso. Necesito, me debes una explicación para que pueda unir todas las piezas que tengo sueltas y pueda entender todo.
- Pues pasó lo que era irremediablemente evitar. El plazo se cumplió y yo no pude realizar el pago, entonces mi hermano cumplió su amenaza. Estuve durante esos días mentalizàndome de lo que podría pasarme, pero nunca creí que fuese capaz de tanto. Esperaba que contara mi condición sexual allá en el pueblo, que me condenara a no poder regresar, no por mi, a mi a estas alturas poco me importa ya lo que pueda opinar aquél que no me importa, me da exactamente igual. Pero no iba a consentir que mi familia pasara vergüenza.

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